Innecesaria provocación
el 1 ago En: POLITICA Y DEMOCRACIA - sin comentarios

Manfredo Kempff Suárez*
Se dirá que a la parada militar-campesina del próximo 7 de agosto se le está dando demasiada importancia y es verdad. Tal vez ignorar la burda actitud provocativa a Santa Cruz podría ser lo más aconsejable. Pero existen algunos inconvenientes que no permiten quedarse de brazos cruzados. Y es que los cruceños no pueden aplaudir, ni menos unirse, a un aniversario de las Fuerzas Armadas, que, a costa de Santa Cruz, se quiere convertir en una chacota.
No se trata de temer a unos milicianos que se van a convertir el 7 de agosto en militares por un día, desfilando wiphala en alto. Se trata de que molesta la ridiculez de afirmar —como afirma el gobierno del MAS— de que la parada militar-campesina quiere mostrar al pueblo cruceño que no existen diferencias étnicas ni culturales en el país, y que, por eso, los cruceños tienen que ser testigos de eso, que no es sino una chabacanería. Qué pensará un cadete del Ejército, impecable para la ocasión, desfilando al lado de una chola que grita consignas políticas con bufo paso de parada. No se puede entender cómo el Comando de las FFAA permite que, en su Día, los protagonistas sean otros.
Eso de que las nuevas FFAA están con su pueblo, ensambladas con él, no tiene ninguna justificación porque no es novedad. Las FFAA de Bolivia, siempre han estado constituidas por el pueblo y seguramente que en un 80 por ciento o más, su composición está en base a aymaras y quechuas. ¿Acaso tenemos un Ejército elitista de europeos en Bolivia? ¿No es el pueblo mismo el que lo conforma? ¿Es necesario que cuando desfila deba estar escoltado por ´originarios´ o milicianos? Da la triste impresión de un Ejército controlado, vigilado por la desconfianza.
Está claro que la acción que promueve el Gobierno proviene de algunos malos consejeros de SE que no miden los riesgos. Es una forma de tantear hasta dónde llega la paciencia de los cruceños a las provocaciones. Mezclar militares con milicianos en el Día de las FFAA es una advertencia sobre lo que le podría suceder a Santa Cruz —léase Tarija, Beni, Chuquisaca y Pando— si no se doblega a aceptar una Constitución a la medida del MAS. El mazo en alto que quiere exhibir el Gobierno tiene que ver con las autonomías departamentales y con el engorroso tema de la capitalidad.
Difícil resulta estar en el pellejo de las autoridades cruceñas en circunstancias como ésta. Porque una cosa es aplaudir con entusiasmo a las tropas militares en su aniversario, y otra muy distinta tener que inclinarse ante las wiphalas y sonreír y recibir guirnaldas de flores y ´lluchus´ en un pitorreo fenomenal. Una cosa es asistir a un acto oficial que distingue a la autoridad presente, y otra muy distinta, como representantes del pueblo que los ha elegido, legitimar con su presencia un desatino total.
*Manfredo Kempff Suárez
es escritor y diplomático
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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