¿Nada se mueve?
el 28 jul En: POLITICA Y DEMOCRACIA - sin comentarios

Carlos Toranzo Roca*
Pareciera que no hay nada más conservador que decir que nada se mueve, que todo es eterno, como tampoco es un argumento el carajazo para explicar que todo es inmutable. Tampoco las taxonomías maniqueas que explican que hay dos bandos, el de los buenos y el de los malos bolivianos es un expediente analítico para entender la realidad. Dos millones de personas en un cabildo es una fenómeno extraordinario de movilización social, pero el entusiasmo de esos cuatro millones de ojos no debiese enceguecer, debería ayudar a mirar mejor lo que pasa en el país y en La Paz.
Una verdad inapelable es reconocer que el poder económico ya no está aquí; el centro de la economía migró a otro lado, está más anclado en Santa Cruz que en La Paz, pero el futuro tendrá mucho que ver con los hidrocarburos y eso ayuda a entender que el poder económico tampoco está solamente en Santa Cruz, sino que Tarija es una pieza geopolítica muy importante para el futuro. Es cierto que hay un repunte de la minería, en especial debido a la demanda de China e India de materias primas, pero eso implica —en una realidad económica descentralizada— que hay una mejora de la economía orureña y potosina y no necesariamente y en el mismo grado una mejor situación para La Paz.
Desde las rebeliones sociales del 2000, desde el instante en que las violencias sociales se impusieron a la institucionalidad democrática, es evidente que El Alto, la autodenominada ’ciudad del futuro’, aumentó su peso en la política; un poder político marcado por la radicalidad, cuyo resultado es su mayor importancia en las decisiones políticas de La Paz, pero que paralela y paradojalmente creó inhibiciones de la inversión en El Alto, pues curiosamente, a medida en que aumenta su poder político y su capacidad de movilización política, en esa misma magnitud aumentó la fuga de la empresa privada y de la inversión. Es un dato que muchas empresas paceñas o alteñas han migrado, se fueron a Perú, Chile y Santa Cruz. Mientras el país se integraba por medio de carreteras, La Paz todavía no puede llegar por vía asfaltada a su norte tropical. En la medida en que en otros departamentos se construían movimientos cívicos: cruceñismo, tarijeñismo,
La Paz no creaba paceñismo. Mientras en otros lugares como en Santa Cruz se desarrollaba un fuerte empresariado —no importa protegido por el Estado—, en La Paz no sucedía lo mismo. Si algo no tiene La Paz, es un pujante empresariado con talla de tomar grandes retos. Lo que tiene La Paz son pequeños empresarios y, microempresarios por todos lados, en especial en El Alto, muchos de ellos quieren el desarrollo de una economía de mercado, la misma que es satanizada por sus elites políticas.
Mientras en otros departamentos se construían elites regionales, en La Paz no se desarrolló una elite regional que mire el futuro de esta región. Por eso, cuidado que el Cabildo haga ver lo que no es la realidad, cuidado que haya sido sólo una expresión de temor, por entender que La Paz está en franco declive económico, y que sí se movió, pero para atrás.
*Carlos Toranzo R.
es economista y analista político.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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