Eguino nos vuelve a sorprender
el 15 jul En: SOCIEDAD Y CULTURA - sin comentarios

Verónica Ormachea Gutiérrez
Hacer cine en Bolivia es una labor de titanes. A pesar de aquello, se hacen muy buenas películas. El cineasta Antonio Eguino nos ha vuelto a sorprender con su talento. Acaba de lanzar su nuevo film: Los Andes no creen en Dios; un magnífico largometraje de ficción que se enmarca en el género del drama épico. Es una cinta con alta calidad cinematográfica, muy buena fotografía, sonido y música.
Está inspirada en los cuentos La Misk’isimi (la chola mestiza de la boca dulce); Plata del Diablo; y la novela Los Andes creen de Dios del escritor boliviano Adolfo Costa du Rels, así como en parte de la biografía del autor. Éste es considerado como uno de los mejores escritores bolivianos.
El guión —escrito por Eguino— representa una etapa de la vida de Costa du Rels cuando fue a vivir a Uyuni durante los años 20 cuando aquel pueblo vivía su época de oro por el auge de los minerales y cuanto estaba lleno de extranjeros que iban a hacerse la América. El guión también introduce el atraco de unos mafiosos norteamericanos a un tren que cargaba la remesa de Uyuni a Pulacayo, lo cual ocurrió.
La temática muestra la esencia del mestizaje de Bolivia que tanto ha aportado a nuestro país como sus costumbres, cultura, música, la arquitectura y las artes.
El drama humano se representa de forma magnífica que se traduce en una escena cuando el personaje Joaquín, enamorado de Claudina (la Misk’isimi, hija de holandés y chola) lo abandona, porque él no llena sus ambiciosas expectativas y él pierde todo, convirtiéndose en una piltrafa humana. Alfonso (que interpreta a Costa du Rels) le dice que se ha convertido en un ente por “encholarse” con ella, una palabra, un concepto tan real y significativo que inmortalizó el escritor.
El autor plantea con gran fineza el concepto místico andino que las montañas son deidades para los aymaras a las que deben seducir para extraer el mineral. También presenta la paradoja de la grandiosidad de los Andes y la miseria de Huanuni; así como la riqueza de Europa y la pobreza de los mineros. Finalmente, Eguino en su guión introduce de forma significativa una frase que dice: ¿Será que los Andes no creen en Dios?
Ha sido la película boliviana más cara no co-producida; costó más de medio millón de dólares. Es la primera vez que se realiza un film en este siglo con la temática minera al estilo western.
El director así como su equipo —un conjunto de técnicos y profesionales de primera línea— muestran un sello muy profesional en la ambientación. Por ejemplo, restauraron unos ferrocarriles de la época que estaban tirados en el puerto de Guaqui, que han quedado como para museo.
El drama de cada uno de los personajes que se entrelazan, es rico, bien creado y bien interpretado, lo cual hace la historia creíble. El elenco, nacional e internacional, es de primer nivel.
Los Andes no creen en Dios ha sido acreedora del reconocimiento nacional y pronto será proyectada en el exterior. Está al nivel de cualquier película extranjera y es muy recomendable por su universalidad.
*Verónica Ormachea G.
es periodista.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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