Humberto Vacaflor*
Todo comenzó con el lapsus del Prefecto de Cochabamba, que gritó “adelante Santa Cruz con su independencia” cuando quería decir autonomía. El aparato de propaganda del Gobierno tomó esa frase como el arma preferida de sus ataques a los departamentos autonomistas.
Desde Santa Cruz salió la semana pasada otro regalo a esta guerra de los lapsus, cuando se dio a conocer el “estatuto autonómico”, lleno de despropósitos, a tal grado que el propio Carlos Dabdoub dijo que no lo conocía. A juzgar por el uso que da a los lapsus el aparato de propaganda del Gobierno, el estatuto seguirá siendo aludido incluso después de que haya sido modificado y eliminados los despropósitos.
Pero hay que admitir que el tamaño de esos despropósitos es proporcional al tratamiento deshonesto que da el Gobierno al tema autonómico. Un tratamiento por el cual resulta que quienes votaron por el NO en el referéndum decidirán cómo será la autonomía de los que votaron por el SÍ.
Algo injusto, por lo menos.
Los autonomistas no tienen un aparato de propaganda, por lo menos no lo tienen bien coordinado. Si lo tuvieran, podrían aprovechar una larga lista de lapsus que el Gobierno les regala.
En mensajes que refriegan en la memoria de los bolivianos el lapsus de Reyes Villa, el Gobierno dice que quiere la unidad del país. ¿La quiere, de veras? Aquí hay algunos lapsus que dicen lo contrario.
• Los chapareños cobran a cada camión cruceño con carga de exportación un peaje de hasta Bs 1.000. (Para entrar a otro país, esos camiones no pagan tanto).
• El ministro Rada dice que los bloqueos de los mineros fueron desbandados por la fuerza porque el Gobierno tiene la obligación de garantizar la libre transitabilidad de las carreteras. Pero añade que no actuará contra el bloqueo de Camiri, porque “no es de su tuición”.
Si lo que afecta a los cruceños no es de tuición del Gobierno nacional, ¿no estamos ante un caso de renuncia a la soberanía sobre un territorio del país? ¿Es eso defender y proteger la unidad nacional? • La ciudad de Tarija necesita, con absoluta urgencia, que la planta termoeléctrica reciba mayores volúmenes de gas natural. El Gobierno dice que la ampliación del ducto sólo podrá ser hecha si la aprueban los indígenas de la zona.
¿La política del Gobierno está inspirada en perjudicar a los departamentos donde ganó el SÍ en el referéndum? Mientras tanto, la ampliación del gasoducto al altiplano sigue adelante, sin consultar con los indígenas.
Los tarijeños tienen mucho humor. Ante esta situación tan incómoda, que obligará a importar diesel oil para la planta, ha surgido una idea.
Si Argentina ha logrado que Brasil le ceda un millón de metros cúbicos diarios de su cupo de gas natural boliviano, quizá haya que hacer lo mismo. Entonces, Tarija podría pedir a Brasil que le ceda un poquito de su cupo de gas boliviano, en vista de que el Gobierno de La Paz se lo niega. Con el dato paradójico que, en realidad, el gas está en territorio tarijeño.
Para la anécdota todo esto podría ser entretenido. Lo que deja de ser divertido es pensar que se haga política a partir de los lapsus de los rivales. Que el país sea conducido con criterios tan superficiales. Que las autonomías sean planteadas con despropósitos y sean resistidas con actitudes deshonestas y ladinas. Injusto para el país.
*Humberto Vacaflor G.
es periodista