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(La mejor manera de desatar la desagregación social es atentar contra la cohesión interna del Estado)

Por: Eduardo Campos V. (*)

En los últimos días, una vez más hemos sido sorprendidos por actos irregulares en la Asamblea Constituyente. Esta vez, en la comisión de “Visión de País” mediante una maniobra al margen de su propio reglamento de debates, los militantes del partido de gobierno han aprobado por mayoría y minoría un mismo documento. Mas allá de la maniobra que resulta hasta ingenua, se trata de una nueva muestra de lo que están dispuestos ha hacer para imponer sus criterios.

El propio reglamento de debates de la Asamblea Constituyente señal expresamente que los informes de comisiones, deben aprobarse por mayoría absoluta (50 + 1) y no por mayoría simple, cono lo han hecho. En el caso concreto de la comisión de Visión de País, esa mayoría absoluta no puede ser menor a 8 votos, ya que la comisión esta conformada por 15 miembros.

Las explicaciones de esta acción irregular, no han podido encontrar argumentación valida, al extremo de que el propio Renato Prada (principal ideólogo indigenista del MAS) ha acabado señalando que más allá de reglamentos y normas de deliberación, esta el tema de “poder”, asumiendo este término – el poder - como el principal propósito de sus acción, no sólo en la constituyente, sino en la política en general.

Siendo ésta su visión ¿uno no entiende que están haciendo en la constituyente, escenario por excelencia de deliberación y concertación? ¿Si no están dispuestos a escuchar al “otro” y debatir “democráticamente” sus ideas con la de los demás, qué sentido tienen las deliberaciones en la constituyente? Como verán, esa – aparente – sencilla maniobra, es la prueba que a la hora de la verdad; es decir, a la hora de la aprobación del texto constitucional, se refugiaran en su radicalidad que no quiere ver, ni escuchar nada que no se parezca a su propio paradigma.

Por ello la maniobra, es algo más que eso. Es una constatación que lo que le espera a la propia constituyente y a la sociedad boliviana en el futuro inmediato. Como nos acerquemos al momento de las definiciones (la aprobación del nuevo texto constitucional y la definición de a donde va este país), seguramente, con el mismo desparpajo de Renato Prada, nos dirán los García Linera, los Quintana, los Rada, los Peredo, los Solón y tantos otros hombres influyentes de este régimen, que de lo que se trata es del poder. De nada servirá reclamar por los procedimientos y normas de deliberación democrática; de nada servirá apelar a la necesidad del entendimiento, como la única vía para impedir el enfrentamiento. Con la misma seguridad y prepotencia con la que cada día atacan “a discreción” a todos los que no están de acuerdo con sus ideas; con esa misma seguridad y si que se les despeine un pelo, no dudaran en decirnos que se acabaron las deliberaciones y que comienza el enfrentamiento por el poder. Principal propósito de su accionar político antes, ahora y siempre.

Ese es el guión que asusta; ese es el escenario de miedo; esa es la situación al que nunca quisiéramos llegar. Aunque aparentemente Bolivia se encamina a la resolución de sus conflictos de manera pacifica, paralelamente la voluntad política de los principales hombres del gobierno apunta a un escenario distinto, de desagregación social, de pérdida de los niveles de cohesión estatal

Cuando una sociedad pierde su cohesión estatal, vuelve a la tribu. La mejor manera de desatar la desagregación social es atentar contra la cohesión interna del Estado. Ignorar los procedimientos y mecanismos democráticos de deliberación son parte de ese guión que apunta a desmoronar el frágil Estado y desatar la desagregación social. Por ello, no sólo debiera preocuparnos la maniobra, sino y sobre todo, lo expresamente manifestado en el contenido de los dos documentos de visión de país aprobados de manera irregular. Ambos apuntan a hacer de Bolivia un Estado plurinacional, con derecho a la autodeterminación de mas de 40 naciones. Esa visión de futuro de Bolivia, ese propósito político manifiesto, claramente apunta a la destrucción de la débil cohesión social del país. Antes que resolver problemas, quieren ahondarlos. Por esa vía, antes que acceder al desarrollo - al que todos aspiramos – retornaremos al pasado, a la tribu. Claro, para ellos, los ideólogos indigenistas del gobierno, radicalizados más allá de las propias demandas de inclusión de los movimientos indígenas, ese es el camino para resolver el tema del “poder”. Esa es la vía para “gobernar para siempre” al mejor estilo de Hugo Chávez en Venezuela o Fidel Castro en Cuba. Por ello, no les parece relevante cumplir o no con los procedimientos de deliberación democrática, por ello, no es tan importante si lo hacen bien o mal en la gestión de gobierno. Lo que están esperando - mas concretamente preparando – es el escenario de definiciones, en el que su temeridad (producto de su enajenación ideológica), el apoyo popular (que aun gozan, principalmente por su aparato propagandístico) y fuerzas armadas (irregulares y externas) les permita instaurar un gobierno comunitario (revolucionario) sin plazo definido( para 50 años, como lo dicen)

Paradójicamente, la gran mayoría de ciudadanos de este país, juega a la constituyente (y ésta si que es mayoría, porque incluye indistintamente a todos los que sueñan con un país democrático, con equidad y desarrollo), esperanzados en que se acabarán algún día los bloqueos y huelgas, las tomas y movilizaciones y que nunca más se produzcan esos escenarios de violencia como los de Cochabamba, Huanuni, San Julián, El Chaco, etc. etc. (para hablar tan sólo de la violencia de los últimos tiempos)

Como están las cosas, pudiéramos concluir diciendo: Pobre Bolivia, ha pasado de las manos de Goni Sánchez de Lozada, político empecinado en desconocer las dinámicas internas de la sociedad boliviana, a las de Evo Morales, que pretende ignorar el mundo que nos rodea. Ambos, las dos caras de una misma moneda, la moneda de la frustración. ¿Cuándo será que podamos construir una sociedad democrática, con equidad y desarrollo? Ojala que sea pronto.

*) Director A. C. Cramer

eduardocamposdc@yahoo.es