Lamentablemente
el 2 jun En: POLITICA Y DEMOCRACIA - sin comentarios

Francesco Zaratti*
Lo escuché con ´mis propios ojos´ en un madrugador programa radial. El policía informaba sobre el accidente del bus con un saldo de varios asambleístas masistas heridos, cuando aseveró, al pie de la letra: ´lamentablemente no todos los pasajeros del bus eran asambleístas´. En ese momento, reflotó en mi memoria la crónica de un reportero que, después de describir un crimen cometido en un barrio periférico, concluyó: ´lamentablemente los delincuentes fueron capturados por la Policía´.
La primera explicación que se me ocurre es que ese adverbio es una muletilla, sin mayor significado. Las hay, y muchas, en nuestro hablar diario. Desde ´bueeeno´, a ´¿no es verdad?´, pasando por los ´pueee´ y ´eeette´ de teleanalistas de tierras bajas. Ni qué decir de los bucólicos ´mmmhhhuuu´ que tanto extrañamos de ´Las cartas sobre la mesa´.
Luego pensé que el uso del adverbio de marras se debía a un desliz del subconsciente. En el primer caso citado se podría deducir que el oficial entrevistado tiene una clara tendencia política que manifiesta en su comentario. Es su íntimo, piensa que lo lamentable fue que sólo algunos pasajeros fueran asambleístas del MAS y lo deseable que todos lo fueran. En el segundo ejemplo, podría interpretarse el comentario como que lo lamentable fuera la intervención de la Policía, la cual tal vez impidió que los delincuentes fueran tratados por la ´justicia comunitaria´, una noticia mucho más atractiva que un mero apresamiento de ladrones, hecho que, de todos modos, no deja de ser insólito. ¡Cuán difícil es entender la lógica de los reporteros!
Actualmente me inclino por otra interpretación. Se trataría de una forma extremadamente sintética de expresarse, la cual consiste en comprimir una frase entera en un adverbio, apelando a la intuición e inteligencia del público. De acuerdo a esta interpretación, en el episodio del bus lo que quiso decir el jefe policial fue, más o menos, lo siguiente: ´El accidente de los pasajeros del bus fue un hecho lamentable aun cuando no todos ellos eran asambleístas´. Si esta interpretación es correcta, nuestro adverbio no es ni una muletilla (intuyo que el entrevistado no lo usa a menudo, sino sólo delante de los micrófonos), menos un cándido ´lapsus linguae´, sino tan sólo la reacción a la exigencia del reportero de ser conciso en su informe.
En el otro caso citado, la explicación va por el mismo camino: ´El crimen cometido fue un hecho lamentable, pero la Policía logró apresar a los delincuentes´. Lamentablemente, la síntesis mató a la sintaxis.
Este estilo conciso y ambiguo de hablar no se reduce en nuestro medio al adverbio comentado. Como ejemplo, mencionaré el pedido que una respetable dama hizo al anciano taxista cerca de la medianoche, después que bajaron los otros pasajeros, para que la dejara en la calle posterior de su edificio a cambio de una propina: ´Maestrito, ahora que estamos solos, usted me mete por atrás y yo le aumento un peso´. Lamentablemente, la síntesis casi infarta al pobre taxista.
*Francesco Zaratti
es físico.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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