Mariella Pereyra Ortiz
La conceptualización sobre la interculturalidad nació ligada al tema de la modernización, esto es al problema de la transición de una sociedad tradicional a una moderna y a los efectos que dicho proceso genera sobre las relaciones de poder.
El interculturalismo hace referencia a la relación entre las culturas en el seno de una sociedad, a la relación entre individuos pertenecientes a diferentes culturas y subculturas y a las diferenciaciones socioculturales que viven la mayoría de las sociedades nacionales en todo el mundo. Si bien, estas diferenciaciones al interior de las sociedades se dan en relación con aspectos económicos, políticos, tecnológicos, culturales, religiosos, regionales, de nacionalidades de origen, edades, preferencias sexuales, y otras; el estudio de la interculturalidad debe partir del reconocimiento de que el objeto de análisis es un proceso dinámico, en movimiento y no un cuerpo de características dadas.
El tema de la interculturalidad en nuestro país se ha convertido en una especie de lugar común. Cada día los medios de comunicación masivos emiten opiniones remitiendo o explicando los hechos relevantes del quehacer nacional invocando algún rasgo distintivo y determinante de nuestra cultura. La facilidad con la cual es invocada, la asombrosa diversidad de propiedades y funciones que se le hace desempeñar, y la total ligereza o peor aún la ausencia de precisión y rigor analítico con que se utiliza, hace de la interculturalidad una suerte de coartada conceptual que se utiliza para los más diversos fines.
Tal situación es aún más preocupante, cuando tal imprecisión y falta de rigor se propagan con relativa facilidad en la discusión académica, que se supondría que es el ámbito natural y obligado para la clarificación, depuración y crítica de conceptos y categorías utilizados en el discurso sobre la interculturalidad.
En Bolivia la combinación de varios factores históricos, políticos, ideológicos, económicos han sido el contexto donde el estudio de la interculturalidad adquirió relevancia para el análisis nacional. En una coyuntura como la boliviana, la interculturalidad ha adquirido relevancia para el análisis nacional pasando a formar parte de la discusión y de las demandas sociales por una parte y de la agenda pública por la otra.
Hoy en día la interculturalidad sale a relucir frecuentemente como una especie de comodín conceptual que cumple variadas funciones causales y explicativas.
En conclusión, el reconocimiento de las particularidades de cada espacio cultural como diversos y por ende la imperiosa necesidad de establecer mecanismos de diálogo —respetuosos y constructivos— entre estos distintos espacios; la búsqueda de un desarrollo equilibrado del conjunto y la aceptación (sin condicionante alguno) de las interculturalidades como relaciones positivas, valiosas, válidas y con una carga de riqueza social muy significativa, me permiten percibir que en ellos radica la complejidad del momento actual boliviano. Estamos ante una oportunidad histórica para el encuentro o para el desencuentro intercultural... Espero que estemos a la altura...
*Mariella Pereyra
es cientista política.