Verónica Ormachea Gutiérrez
¿La guerra civil detonó en Cochabamba? ¿Cuál será el próximo departamento? Sería una aberración que los bolivianos lleguen a una guerra fratricida con un Gobierno democráticamente elegido por mayoría.

Los que votaron por el MAS, y la misma izquierda dicen estar decepcionados y arrepentidos; jamás se imaginaron que el Gobierno sería totalitario, fundamentalista, arbitrario y que ponga en riesgo la democracia. La popularidad de Evo tras un año de gestión, bajó del 74% al 59%, según las encuestas.

Evo, en vez de hacer una revolución pacífica —que tiene una oportunidad inédita— la hace con violencia. Es inaudito que el Gobierno convoque a los movimientos sociales entre ellos a los Ponchos Rojos (o ejército aymara armado al que le ha dado estatus militar) y a los cocaleros, encabezados por diputados del MAS, a salir a las calles para obligar a renunciar a los prefectos de La Paz y Cochabamba, democráticamente elegidos, porque apoyan las autonomías. Éstos no deben renunciar. Los enfrentamientos en Cochabamba causaron dos muertos. El MAS, ante la incapacidad de negociar las propuestas del Ejecutivo al Senado donde la oposición tiene mayoría, también ha pedido a sus bases salir a las calles. Evo sigue actuando como dirigente sindical desgastando su liderazgo y perdiendo la oportunidad de ser un estadista.

El Gobierno promueve la violencia, la exclusión de las minorías, el racismo, el sectarismo, ahonda la diferencia de etnias, clases sociales, campesinos y citadinos, ricos y pobres y está polarizando peligrosamente al país en regiones. No tiene la visión de aceptar que la “media luna” quiere autonomía, que se la ganó con el voto. Quiere centralizar, copar el poder y las instituciones del Estado y carece de un programa de gobierno. La elección de los jueces de la Corte Suprema de Justicia a dedo, significa comprar la justicia.

La Asamblea Constituyente se ha convertido en una farsa de mal gusto. Hasta el momento no han entrado en materia por la reticencia del MAS de aceptar los 2/3. Este partido cometió el error de introducir el concepto que la Asamblea sea originaria, fundacional y dependa del Ejecutivo. En realidad Evo pretende perpetuarse en el poder, como Chávez. Su permisividad con él y con Cuba en asuntos internos viola la soberanía del Estado.

Movimientos sociales vinculados al MAS también han amenazado a los medios para evitar la libertad de prensa.

A raíz de lo ocurrido en Cochabamba y para evitar enfrentamientos así como malas gestiones, el Gobierno ha decidido enviar al Parlamento un proyecto de ley para el referéndum revocatorio de mandato para alcaldes, prefectos y Presidente. Si bien crearía inestabilidad en el sistema político por permanentes cambios, daría lugar a que los políticos hagan una gestión responsable.

Pero no todo es negativo. Ha trascurrido un año desde que Evo asumió el mando. Hay que reconocer su capacidad de renegociar los contratos con las petroleras y subir el precio de la venta de gas a Argentina y Brasil así como su plan de austeridad.

*Verónica Ormachea G.
es periodista.