Alicia en la era de Pacha - Evo

Agustín Echalar Ascarrunz*
El inicio de año ha sido no sólo movido, sino catastrófico. No sólo hemos tenido que presenciar y lamentar las muertes de dos seres humanos, sino que hemos inaugurado algo que con tono tremendista puede llamarse una guerra civil de baja intensidad.
´Evo´, que dicho sea de paso si le reconocemos un origen latino (me refiero al nombre), quiere decir casi exactamente lo mismo que en quechua significa la palabra ´Pacha´, se da usted cuenta amigo el revoltijo de ansiedades que pueden sentir los pachamamistas ante esta evidencia, está parece ser actuando como su destino lo tenía previsto. Lo malo es que Pachakuti, no sólo quiere decir cambio de tiempo o era, sino también caos.
Pero dejémonos de mitología, porque lo que ha pasado en Cochabamba también puede tener otra lectura, no es necesariamente el enfrentamiento ancestral y de casi quinientos años entre conquistados y conquistadores, no es necesariamente el despertar del gigante dormido, sino una hilera de chambonadas de grueso calibre.
Si partimos de la premisa, (eventualmente errada) de que todo lo que sucedió fue una mera iniciativa de los movimientos sociales, y que el ejecutivo fue cogido por sorpresa por la indignación de éstos ante las graves faltas de expresión del prefecto, lo mínimo que se puede censurar, pero echando a patadas al titular, es el pobre comportamiento del Ministerio de Gobierno. Que se llegue a quemar la Prefectura, que se bloquee la ciudad, y que el Gobierno no haga nada, porque ´no va a reprimir a los movimientos sociales´ resultó siendo criminal, porque al final se creó la terrible situación con ese final fatal.
Siguiendo el plano de la buena fe, uno podría creer que todo lo que sucedió fue porque la ministra es tan limitada que los acontecimientos la desbordaron, de hecho el Gobierno ha sentado un precedente espantosamente machista, al meter a Muñoz en su jaula, esfumarla, y hacer que un ministro hombre vaya a Cochabamba a solucionar el problema.
Pero lastimosamente no podemos ser ingenuos, hay demasiadas muestras de la injerencia del Gobierno en este desdichado asunto, incluyendo el robo de parte de personeros del MAS de vituallas que pertenecen al Estado, botín que luego fue distribuido entre los asediadores de la antigua Villa de Oropeza. El que Alicia Muñoz siga en funciones abre, además, la posibilidad de que ella no actuó por falta de sesos, sino porque estaba siguiendo un sórdido libreto compuesto en algún rincón del Palacio Quemado.
El Gobierno, que con premura ha encontrado un chivo expiatorio en un corre ve y dile del Ministerio de Justicia, nos está haciendo un favor al no despedir a la ministra Muñoz, por una vez nos está mostrando su verdadero rostro. Y, Dios mío, qué rostro más feo, (el del Gobierno por supuesto).
*Agustín Echalar
es periodista independiente
Democracia, Equidad y Desarrollo


















