Recetas para la eternidad

Iván Arias Durán*
Es evidente que el Movimiento al Socialismo (MAS), legítimamente, busca y pretende perpetuarse en el poder para lo cual tiene, entre otras, dos recetas a saber
La primera es mediante la violación, es decir, a través de la imposición, el revanchismo, el populismo, la división y, lo que se ha venido en llamar, la dictadura democrática indígena, sustituta de la dictadura del proletariado. Esta vía supone confrontación de clases, de razas y/o de etnias. Este camino, como nos enseña la historia, lleva, a sus partidarios, a aplicar el principio de que el fin justifica los medios y se ingresa en una espiral, en que la ex Yugoslavia, con sus guerras fratricidas y limpiezas étnicas, nos señala los peligros de esta opción. Esta receta da la eternidad de los cementerios.
El otro camino es más largo y supone seducción, es decir, buscar el diálogo, el consenso (donde todos están de acuerdo, pero nadie está feliz), la inclusión y la identificación de objetivos comunes de nación. En esta lógica el beneficio únicamente sectorial cede al beneficio nacional y lo feudal a la construcción de país. En esta receta los países y sus gobernantes de turno invirtieron tiempo y dinero en identificar, consensuar y aplicar acciones estratégicas de potenciamiento nacional.
Son estados que apostaron a construir las bases de su desarrollo: gigantes obras de vertebración caminera, de riego y de acceso a energía para mover su potencial productivo. Invirtieron en revertir su base educativa de bancaria a técnica, de repetitiva a científica y fomentaron la cultura emprendedora antes que enseñar a estirar la mano en busca de la limosna estatal. Ésta es la receta que siguieron los estadistas y alcanzaron la eternidad en los corazones de todo su pueblo. ¿Cuál será la receta que sigan nuestros gobernantes del MAS?
*Iván Arias D.
es experto en descentralización
y pueblos indígenas.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















