EL USO DE COMPUTADORAS EN LAS ESCUELAS, SIN CAMBIOS PEDAGOGICOS SUSTACIALES, NO PASA DE SER UNA FALSA ILUSIÓN DE MODERNIDAD - CUANDO NO - UN ENGAÑO.

(Un caso paradójico. En los EE UU, el uso de las computadoras en las escuelas no ha mejorado los rendimientos académicos de sus alumnos. )
Por: Eduardo Campos V. (*)
Traigo este tema, a propósito de la “apresurada” compra de computadoras por parte del ministro Patzi que acabó suscitando un nuevo conflicto entre el ministerio y los maestros. Compra que por lo demás, se hizo con fondos que no le competen al ministro disponer, pero que se pretende justificar por la “urgencia e importancia” de dotar de computadoras a las escuelas. Por otra parte, también me refiero al tema, debido a que es muy frecuente en establecimientos educativos privados, incorporar entre sus ofertas, la disponibilidad de equipos de computación, como parte de las ventajes que tienen sus servicios.

Un estudio realizado el 2002 en los EE UU por el profesor Larry Cuban de la Universidad de Stanford, estableció que la incorporación de computadoras en las escuelas norteamericanas, pese a la millonaria inversión de mas de 2 mil millones de dólares a partir de 1996 para informatizar e interconectar en cinco años a todas las aulas, crear software escolar y poner a los profesores en condiciones de utilizar la nueva tecnología, los rendimientos académicos de los escolares norteamericanos no ha mejorado, como se esperaba.

Larry Cuban en su investigación encontró que las computadoras están hoy al alcance de todos en las escuelas y que los alumnos han desarrollado las habilidades básicas para manejarlas. Sin embargo – sostiene – que no ésta claro de que manera eso ha contribuido a ganar eficiencia en la enseñanza y aprendizaje, porque no ha habido avances en la última década en el rendimiento de los alumnos en pruebas estandarizadas. Tampoco se ha producido una revolución en la enseñanza y aprendizaje en la vasta mayoría de las aulas norteamericanas. Los profesores usan la tecnología para seguir haciendo lo que hacían antes sin computadoras: comunicarse con padres y administradores, preparar syllabus, lecturas o pruebas, registrar notas, etc.

En sus conclusiones, Larry Cuban sostiene que las computadoras han sido sobrevendidas por sus promotores y funcionarios y subutilizadas por los profesores y alumnos. Cuban dice: “la pregunta que deberíamos hacernos, pensando en términos de costo beneficio, es si el mismo dinero no se utilizaría mejor para mejorar la educación si se redujera el tamaño de las clases, se elevaran los sueldos de los profesores, se renovaran los deteriorados edificios escolares, si se crearan comunidades educativas en torno a las escuelas, si se extendiera al día completo los grados de pre escolar, si se hicieran programas interdisciplinarios en la secundaria, si se desarrollaran programas innovativos de arte en la primaria o si los alumnos aprendieran un tercer idioma en la baja secundaria”. Acaba señalando que quizá convendría una moratoria en la obsesión de seguir adquiriendo más y más computadoras para la escuela y preguntarse cómo y para qué se las usará, cuál es el resultado esperado y cómo se corroborarán los logros.
En ese sentido Cuban es partidario de una “revolución lenta”; es decir, aceptar que más y más profesores se vuelvan usuarios serios de las computadoras en las clases conforme el uso de “hard” y “soft” madure en la escuela y penetre más en la sociedad. Cuban cree que, lo esencial de las prácticas de enseñanza y aprendizaje tradicional se mantendrá vigente por mucho tiempo aún, y que hay que dejar de creer ilusamente que las computadoras transformarán la enseñanza de esta generación de docentes. La gran máquina docente seguirá siendo el profesor de carne y hueso.

Pese a las marcadas diferencias entre la sociedad Norteamérica (primera potencia económica del mundo) y nosotros (uno de los 18 países mas pobres del planeta) las conclusiones de Cuban resultan muy aleccionadoras para nuestra realidad. Evidentemente, la utilización de computadoras resulta un salto tecnológico muy importante que no debemos desdeñar. Sin embargo, en los procesos educativos – como señala Cuban – no cambiaran automáticamente los fundamentos de la enseñanza tradicional, si ésta - la enseñanza - no incorpora cambios sustanciales que superen lo meramente tecnológico.
Pudiéramos concluir esta nota, señalando que la experiencia norteamericana que tan claramente nos ilustra Cuban, se reproducen en nuestro medio a escala reducida. Al margen de las similitudes (particularmente en este tema) y a la vez las grandes diferencias de una y otra sociedad, esta claro que el uso de computadoras en las escuelas - en nuestro medio o en cualquier parte del mundo - sin cambios pedagógicos sustanciales, no pasan de ser una falsa ilusión de modernidad, cuando no, un engaño
*) Director A. C. Cramer
eduardocamposdc@yahoo.es
Democracia, Equidad y Desarrollo


















