PARA EL PUEBLO LOS BONOS SIEMPRE SERAN BIEN VENIDOS, PERO NO PASAN DE SER UNA SIMPLE LIMOSNA
el 14 nov En: EDUCACIÓN articulos de EDUARDO CAMPOS VELASCO - sin comentarios
(Se puede entender que Goni haya recurrido a los bonos para granjearse simpatías y votos – total, él es oligarca y neoliberal - pero que Evo recurra a lo mismo, es claramente más que una falta de programa)
Por: Eduardo Campos V. (*)
Un pasaje bíblico que Jesús en una ocasión, reflexionó a sus seguidores, con la siguiente frase: “No hay que repartir pescados, sino enseñarles a pescar” intentando explicarles la diferencia entre lo que es limosna (manosear la pobreza) y liberar de veras a los pobres.
Roberto Calamita, autor de varios ensayos sobre el tema de pobreza, caracteriza a ésta (la pobreza) como “un eufemismo piadoso que nombra a los distintos rostros de una misma muerte”. El sostiene que se es pobre conforme al ser excluido del producir. No es la carencia lo que define la pobreza, sino el estado de exclusión productiva en la que se encuentra el pobre. “Ser pobre, es la infinitamente desgarrante experiencia de no pertenecer, por no producir, en consecuencia de ser, sin estar, de ser abandonado, inútil, superfluo para sí y la sociedad”.
Pero veamos cual es el estado de situación en nuestro país. Bolivia arrastra una dramática situación insostenible de pobreza extrema que involucra al 36% de su población. Los niveles de inequidad, están entre los más altos del continente, con un coeficiente de Gini de 0.57, en el que los ingresos del 10% mas rico es 25 veces mayor que el del 10% más pobre, concentrando el 60% del ingreso, en el 10% más rico de la población y sólo el 1% del ingreso en el 10% más pobre.
En el ámbito estrictamente educativo, esta situación se expresa en los siguientes indicadores: El 13.3% de su población mayor de 15 años es analfabeta, es decir más de 700 mil personas no saben leer ni escribir (7.2% en hombres y 19.7% en mujeres; 7.2% urbana y 23.6% rural); el 50% de su población mayor de 15 años tiene una formación que no supera el nivel básico, algo mas de 4 millones de personas; el promedio de años de escolaridad de la población es de 7.4 años (4.2 rural y 9.2 urbana); la tasa de abandono escolar (combinada primaria y secundaria) es de 6.7% (5.5% urbana y 7.7% rural), 7.2% en el nivel primario y de 10.2% en el secundario; el rezago escolar es de mas del 30%; la tasa de término de 8vo de primarias es de 71.5% (73.3% hombres y 69.6% mujeres; 84.9% urbana y 49.1% rural) y, la tasa de término de 4to de secundaria es de 48.4% (60.1% urbana y 22.9% rural).
Datos de MECOVI obtenidos mediante una encuesta de hogares, efectuada el 2002, establecían que más de 500.000 niños y jóvenes entre 5 y 19 años no asistían a la escuela. Entre las razones más recurrentes citadas están los problemas económicos (45,9%) porcentaje que incluye a las personas que declararon no estar asistiendo a la escuela por falta de dinero o por estar trabajando; los relacionados al ámbito personal y familiar (41,7%) que comprende a las que por decisión personal o familiar no asisten a la escuela (por tener edad avanzada, por falta de interés, por embarazo, por tener que cuidar a los niños por tener edad temprana o por problemas familiares); aquellos relacionados a la oferta educativa (5%), excesiva distancia a los establecimientos; otros problemas (4,2%) y, por enfermedad o discapacidad (3,1%). En cuanto a rendimientos educativos (según datos de SIMECAL), se conoce que un 30% de los alumnos tiene bajo rendimiento en lenguaje y un 70% en matemáticas, siendo que sólo el 20% y 14% respectivamente alcanzan competencias deseables.
Si esa es la situación, ¿como es que con un bono de 200 Bs. al año, se pretenden modificar las cosas?, ¿cómo es que se va a lograr que ese medio millón de personas vuelvan a la escuela, que esos cerca de 180 mil niños y jóvenes no dejen sus estudios, que esos 3 de cada 10 que no concluyen el básico, lo hagan y, esos 5 de cada 10 en el nivel secundario también? Sin hablar ya de rendimientos y desempeños. Los bonos en su generalidad tienen un carácter típicamente demagógico y son utilizados para mejorar las simpatías que suele estar decayendo. Buscan esconder la resolución de un problema concreto, mediante una medida general, que les permite obtener la aprobación de todo el colectivo. Se trata de un engaño a los que están demandando una solución. Antes que resolver el problema, lo que se busca es la aprobación general (en muchos casos el voto). Se los asume pensando más en el bien propio (del gobierno) que en el bien de los demandantes (los que requieren la solución). No es exagerado, pero en alguna medida todos los bonos son “de lealtad”. Sin embargo, no es menos cierto que los bonos – por el volumen de recursos que generalmente liberan en el mercado interno – provocan demanda agregada al aumentar el circulante. Actúan como en el ejemplo de la repartija de pescados, en la que circunstancialmente los hambrientos apenas sacian su hambre, pero no resuelven su situación de pobreza.
No sólo que la medida no contribuirá a revertir la situación descrita, sino que éste (el bono) tiene un carácter improvisado, mezcla de una actitud mezquina de excesivo culto a la personalidad (otorgado el día del cumpleaños del presidente, como una dádiva) y una clara falta de visión estratégica para enfrentar la luchar contra la pobreza, que en el tema específico de educación debe detener e impedir el abandono escolar y hacer más accesible la educación a aquellos segmentos de la población excluidos históricamente. Paradójicamente, precisamente son estos grupos a los que se pretende representar y miren como se lo hace. Se puede entender que Goni haya recurrido a los bonos para granjearse simpatías y votos – total, él es oligarca y neoliberal - pero que Evo recurra a lo mismo, es claramente más que una falta de programa.
*) Director A. C. Cramer
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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