LA CIUDAD, ADEMAS DE SER LO MAS PROPIO QUE TENEMOS, ES TAMBIEN LO MAS UNIVERSAL

Por: Eduardo Campos V. (*)
(Lo verdaderamente trascendental reside en el hecho de que por 4 siglos, los vecinos de ésta ciudad, han convido juntos construyendo no sólo la ciudad, sino la región y el país)
En estos tiempos, en los que con tanta frecuencia algunos se refieren a la necesidad de recomenzar todo, “desandar lo andado”, descolonizar el país, re-fundar Bolivia, resulta paradójico que otros, no se cuantos - no se, si los mas o los menos - tengamos el entusiasmo y sobre todo, la alegría de celebrar lo que sucedió hace 400 años, la fundación de nuestra ciudad. Y digo “nuestra ciudad” porque pese al poco entusiasmo de aquellos, la ciudad es de todos, incluso de los que no ven relevante la celebración o peor aún, se oponen militantemente a cualquier recordatorio de sus fundadores (por ser españoles, suponemos). La ciudad es de los que la quieren y de los que no; de los que viven en ella o simplemente se benefician. La ciudad - más que el espacio físico - son sus habitantes, sus hombres y mujeres. Son ellos que hacen su historia, son ellos los que la construyen o destruyen.

En términos conceptuales, la ciudad – como forma de organización social - no se define por sus fronteras, es un espacio de encuentro y siempre está abierta, recibiendo a los que la quieren o no, a los que la necesitan o se aprovechan, a los que nacen, a los que se quedan, a los de paso, en fin a todos. Desde sus más remotos precedentes, lo que es ciudad – aquí o en cualquier parte del mundo – es un lugar de hombres libres, de personas que quieren construir un proyecto colectivo, diferente, distinto, superior a cualquier forma de convivencia pedestre. La ciudad es una ventana al futuro, es una ilusión, es un sueño colectivo de vivir mejor, La ciudad es más que suma de personas - es sobre todo - suma de ideas, de proyectos, de expectativas e intrínsecamente tiene espíritu incluyente. La ciudad a diferencia del poblado, es la expresión más explicita de aceptar a los otros, de convivir con diferentes, distintos. Sino, no es ciudad, seria apenas, un pueblo grande, pero nunca ciudad.
La ciudad es el paso trascendental, entre la convivencia comunal de personas con una visión conservadora y casi siempre única de la vida – la tribu – , a la organización social de personas, familias y grupos diferentes, distintos, incluso enfrentados, que acaban construyendo un proyecto común, sobre la base de la concertación y el respeto mutuo que busca conquistar el futuro. Sin ese requisito, no hay ciudad, se trataría apenas de un pueblo grande. Por ello, la ciudad no se miden únicamente por su número de habitantes o coherencia localista, sino y sobre todo, por su visión cosmopolita, incluyente, democrática. La ciudad es sin duda alguna, el paso esencial hacia una sociedad más abierta y universal. Pero la ciudad a la vez que es la puerta al mundo, es también la extensión más íntima de nuestras vidas, es casi la extensión de nuestra casa, de nuestro patrio. La ciudad además de ser lo más propio, es a la vez lo más universal que tenemos. La ciudad resume nuestro pasado (casi siempre pedestre) y nuestro futuro (no siempre de bienestar), pero lleno de ilusión y esperanza que desafía los destinos que muchas veces parecen inexorables.
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¿Cómo no agradecer y celebrar aquella feliz iniciativa que acabo legándonos ese escenario?,¿Cómo no recordar a ese puñado de hombres y mujeres que una mañana de noviembre - miércoles 1ro. de noviembre de 1606 - asistieron entusiasmados al acto de fundación de lo que hoy es nuestra casa y a la vez, nuestra ventana al mundo?
Los historiadores nos dicen que a diferencia de la fundación de otras villas en América, la Villa de San Felipe de Austria fue resultado de 18 meses de trámite que concluyeron con la llegada del oidor Manuel Castro Castillo y Padilla, quien, con los poderes necesarios y suficientes para fundar, procedió esa mañana de noviembre con el acto que dio origen a lo que con los años sería la ciudad de Oruro. Así mismo, está lo suficientemente esclarecido que La Villa de San Felipe de Austria, se fundo por la decisión de sus propios habitantes, los mineros de San Miguel de Oruro (como se llamaba hasta la fundación de la ciudad), quienes fueron los que hicieron las gestiones ante la Real Audiencia de Charcas, para la llegada de oidor que finalmente acabo fundando la ciudad. Los datos dicen que existían más de 150 casas al momento de la fundación y que en los cerros circundantes (Pie de Gallo, La Colorada, San Cristóbal y otros) se explotaban ya 76 vetas de plata. Unos 400 españoles y más de mil nativos conformaban su población, misma que en un año, es decir en 1607, bordeaba los 30 mil habitantes.

Pero la celebración no debe sólo detenerse en el recordatorio del acto fundacional, lo verdaderamente trascendental reside en el hecho de que por 4 siglos, los vecinos de ésta ciudad, han convivido juntos construyendo no sólo la ciudad, sino la región y el país. Desde el inicio, fuimos una ciudad abierta y solidaria y debemos estar orgullos de ello, sin embargo, nunca estará por demás recordar que en estos 400 años de vida, fueron muchas las realidades extrañas e incluso lejanas que se beneficiaron de los esfuerzos y riquezas locales. En la colonia, la Audiencia de Charcas, el Virreinato de La Plata, el Virreinato del Perú, la economía colonial en general y por lo tanto, la economía española e inevitablemente la economía europea y mundial, fueron beneficiarias - de alguna manera - del éxito y auge de la minería de la Ciudad. Luego – en la república – no se puede entender la viabilidad económica del país, sin la pujanza de Oruro. Una y otra vez, en los grandes desafíos que enfrento Bolivia, Oruro aporto con riquezas, con iniciativas, con hombres y mujeres a la construcción de la patria, que hoy, una vez más – peligrosamente – se pone en riego.

La mejor gratitud para don Manuel Castro Castillo y Padilla y todos aquellos que contribuyeron en la construcción de esta ciudad, será retomar ese espíritu emprendedor, creativo, incluyente y universal, que aun en los peores momentos, hicieron posible el encuentro de voluntades, de iniciativas y esfuerzos que hoy, nos permiten celebrar los 400 años de vida.
Viva el 1ro. de Noviembre; Viva la Ciudad de Oruro ¡¡¡
*) Director A. C. Cramer
educamposv@hotmail.com
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