Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)
Obra Coreógrafa Cristina Díaz estuvo en Oruro y recopiló material para Comedia del Ande, una pieza que también incluye a La Tirana de Chile.
Miles de bailarines palpitando al ritmo de las bandas cautivaron a Cristina Díaz, una española especialista en dirección artística que asistió este año al Carnaval de Oruro y se nutrió así de ideas y material para trabajar en la coreografía de Comedia del Ande, una ópera inspirada en esta festividad boliviana y en la fiesta de La Tirana de Chile.
Desde inicios de los años 90, el artista chileno Francisco Sánchez ideó esta representación escénica que busca desmitificar los prejuicios y choques entre ambas celebraciones andinas.
En las últimas dos décadas presenció ocho veces el carnaval orureño y, en su afán de empaparse de la esencia y significado de la entrada folklórico-religiosa, incluso participó varias veces tocando el trombón en una banda.
Decidido a estrenar Comedia del Ande a fines de 2013, Sánchez invitó este año a Díaz para que, en Oruro, sienta la experiencia en carne propia y afine así los detalles del cuerpo de baile de la obra.
"Me he dado cuenta cómo la danza, el canto y la música son uno. Cómo fluye el cuerpo y cómo estos personajes se entregan en carne viva ('). No vamos a repetir las danzas o ponerlas en el escenario como sucede en el Carnaval de Oruro, vamos a sacar su esencia para llevarla a los personajes", explicó Díaz a Página Siete.
La trama de la ópera andina transcurre en un ambiente y época ficticios y de guerra continua. Para tratar de detener la violencia, una banda de músicos realiza una promesa a una divinidad: cada uno de sus integrantes se compromete a cruzar el territorio en conflicto sin dejar de tocar.
Durante la travesía -de un santuario a otro- siempre al perpetuo ritmo musical y con una tonalidad juglaresca salpicada con retazos picarescos y de humor, hacen su ingreso una decena de danzas bolivianas: morenada, kallawayas, diablada, auqui auquis, caporales, waka tokoris, llamerada, doctorcitos, negritos y pakhochis, junto a otras propias de Chile que se bailan en La Tirana; todas a cargo de Díaz.
"Estamos definiendo que haya una orquesta de siete músicos en el foso y una banda de siete músicos en el escenario, que en realidad serán los protagonistas de la trama. Habrá seis bailarines que interpretarán las danzas y de cuatro a seis cantantes", comentó Sánchez.
La producción general de Comedia del Ande está a cargo de la compañía chilena Tryo Teatro Banda, dirigida por Sánchez, y la parte coreográfica es una coproducción con Karlik, compañía española de la que Díaz es directora artística.
La puesta en escena de la ópera demandará medio millón de dólares y cuenta con el apoyo estatal y del Centro Cultural Gabriela Mistral, de Santiago de Chile.
Reinterpretación
Tras la experiencia, Díaz admitió que en Oruro halló una "inagotable inspiración" en los pasos de los bailarines y en los ritmos que "no siempre van a tiempo y que causan una sorpresa constante y transmiten una espontaneidad y entrega pocas veces vistas".
Todo a pedir de boca para adaptar el contexto central de la obra que narra -metafóricamente- un peregrinaje terrenal en pos del ascenso al cielo.
Además de la danza, Díaz se hará cargo de la coreografía escénica en general de Comedia del Ande, es decir, la forma y las características de los movimientos que tendrá cada uno de los actores.
Esta inédita ópera andina tendrá seis actos, cada uno con una danza especial, a excepción del primero, en el que la banda de músicos hará la promesa desencadenante de la trama.
A partir de entonces y acompañados de la danza de los incas y kallawayas, se recreará la traición a Atahuallpa.
Esta parte, que está inspirada en la obra quechua Tragedia de la muerte de Atahuallpa, también incluirá una danza casi extinta del departamento de La Paz: los pakhochis.
"Es un baile casi desaparecido en Bolivia, en el que los campesinos se mofan de Pizarro, Almagro y otros conquistadores", explica Sánchez.
Así se dará paso a la interpretación de la leyenda de La Tirana, que cuenta la historia de una princesa inca que, por amor, decide bautizarse y convertirse al cristianismo; acción con la que pone fin a la resistencia indígena hacia los colonizadores y que, simbólicamente, será caracterizada por la diablada.
Tras varias escenificaciones en las que se alternarán danzas folklóricas y mitos bolivianos y andinos, el gran final presentará la muerte inminente de los personajes más importantes de la historia, matizada por la morenada.
"Con la morenada se mostrará una nueva humanidad que surge después de la guerra", señala Sánchez.
Para Díaz este trabajo de reinterpretación de la historia, las costumbres folklóricas y religiosas, ayudarán a reencauzar las perspectivas de las celebraciones en ambos países.
Para Sánchez, la presencia de Díaz, "vista desde la participación de una profesional española" es importante porque en ella España estará presente, y recordará que de alguna manera u otra es innegable que hay lazos que nos unen y que, entre otros puntos, están presentes en las danzas, música y tradiciones".
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