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La Coctelera

PLATAFORMA DE DISCUSIÓN DEMOCRÁTICA

Democracia, Equidad y Desarrollo

Categoría: articulos de PEDRO SHIMOSE

15 Mayo 2012

Publicado por: Aula Libre (La Paz - Bolivia)

Por: PEDRO SHIMOSE

El Presidente —Doctor Honoris Causa por 12 universidades latinoamericanas— no es, desde luego, José Ortega y Gasset. El filósofo español publicó, en 1940, El libro de las misiones. El sugestivo ensayo titulado Misión de la universidad —tantas veces aludido y comentado por el escritor Jorge Siles Salinas— forma parte del libro. En él se habla de humanismo, libros y cultura. Sabemos de sobra lo que significan los libros para el indigenismo aymara. En cuanto a la cultura, sus ideólogos sólo reconocen la cultura aymara. Y cuando hablan de “culturas”, en plural, lo que intentan es negar la cultura boliviana, a la cual pertenece el pueblo aymara, superviviente de una civilización de carácter oral que ignoró la escritura, de la cual también carecieron los quechuas y las etnias indígenas cambas.

Ortega cierra su ensayo oponiéndose al concepto de universidad como fábrica de tecnócratas, profesionales especializadísimos que exploran el universo sin llegar a comprenderlo y nos introducen en los secretos del microcosmos sin lograr explicar el misterio del ser humano y sus pasiones. Aunque el autor de Misión de la universidad pertenece a otra época, conviene leerlo ahora para repensar la universidad. “Entonces —dice Ortega— volverá a ser la universidad lo que fue en su hora mejor: un principio promotor de la historia europea”, historia —añado yo— que no está disociada de la historia americana como creen los indigenistas. No olvidemos que fue en las universidades donde se gestó la emancipación de América. No fue en los cuarteles.

Sucede que, hace días, agobiado por huelgas de médicos y protestas universitarias, el Presidente contraatacó diciendo, según la prensa: “Ahora estoy muy feliz, muy contento por no haber ido a la universidad, tal vez a mí también me hubieran enseñado a agredir a campesinos”. Aunque dicen que dijo “tal vez”, no deja de sorprendernos el prejuicio del Presidente acerca de la universidad que, según él, (tal vez) enseña “a agredir a campesinos”. Para sostener su discurso, recordó los enfrentamientos entre grupos universitarios y grupos campesinos, en Sucre, durante los días cruentos de la Asamblea Constituyente. El Presidente habla de “agresiones de universitarios a grupos campesinos”. ¿Y si los agresores fueron los grupos campesinos incitados por el partido de Gobierno? ¿Y si los universitarios respondieron a la agresión en un acto de legítima defensa? ¿Qué tiene que ver la universidad en todo esto?
Cuando uno ha pisado la universidad queda marcado para siempre. Uno sigue siendo universitario hasta la muerte, porque la universidad no es (o no debería serlo) una máquina distribuidora de títulos. La universidad es ciencia y conciencia de universalidad; aviva el seso y despierta nuestra mente, nos enseña que, al pertenecer a una etnia, a una tribu, a una aldea, a un país, también pertenecemos al mundo, a una comunidad internacional globalizada por la economía y unida en la lucha por la supervivencia de la vida en un planeta que agoniza.

Nadie debería sentirse feliz por no haber ido a la universidad. Tampoco debería sentirse desdichado, porque no es la universidad la que garantiza el éxito en la vida. El Presidente es un claro ejemplo. Lo cierto, después de todo, es que para agredir a campesinos e indígenas no hace falta haber ido a la universidad; basta con tener poder y dar la orden de atacar a los indígenas del TIPNIS.

http://aulalibrebol.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2795%3Ala-universidad-y-el-doctor-honoris-causa&catid=84%3Aopinion&Itemid=568

17 Noviembre 2011

Publicado por: Aula Libre (La Paz - Bolivia)

Por: PEDRO SHIMOSE

Si ser ministro de Cultura de una república llamada Bolivia ya era una tarea harto compleja, ser ministra de Culturas del Estado Plurinacional debe de ser 36 veces más difícil. Quizás por eso, por el ministerio de las 36 culturas originarias han pasado, de 2006 a 2011, cuatro ministros, incluida la señora Elizabeth Salguero. ¿Se imaginan a la Ministra peleando, como una fiera, por un presupuesto que satisfaga las expectativas de 36 naciones etéreas? ¿Se la imaginan haciendo encaje de bolillos para que el Ministerio de Economía le conceda 50.000 dólares destinados a la presencia boliviana en la XXXI Feria del Libro de Santiago de Chile, donde el invitado de honor era nuestro país? ¿Se la imaginan intentando conseguir el apoyo del ministro Choquehuanca, enemigo declarado de los libros? Es posible que todo se solucionara gracias a la intervención del Vice, que ése sí sabe de libros.

No soy de aquellos que desenfundan la pistola cada vez que se pronuncia la palabra cultura, pero me asustan aquellas “revoluciones culturales” que hundieron en el horror genocida a Camboya y casi llevan al desastre a China Popular. Desde muchacho combato la “kultura” (con “k”) y la “cultureta” teledirigida por la propaganda, de modo que comprendo los agobios de la señora Ministra, suplicando ayuda para que la presencia del libro boliviano en Chile sea un éxito. Así se explica que a la Feria del Libro de Santiago de Chile hayan ido 19 escritores y 50 críticos literarios disfrazados de diablos y caporales. A esa fiesta se incorporaron un festival de cine y dos exposiciones de tejidos tarabuqueños y fotografías promotoras de turismo.

Todo se justificaría si se tratara de un festival de la cultura boliviana, pero a ver: ¿qué hacen 50 danzarines en una Feria del Libro? ¿Cómo se explica un festival de cine en una Feria del Libro? ¿Y una exposición de fotos y tejidos artesanales? Sólo les faltó montar un panel dedicado a la coca y a los autos “chutos”. Esta confusión, por supuesto, no refleja la confusión de una persona; refleja la imagen de un Gobierno confuso (el del MAS) y un pueblo (el nuestro) confundido por la impostura y la demagogia. De los 50.000 dólares destinados a la Feria, 20.000 —según la Ministra— se destinaron a pagar la instalación de la caseta. ¿Y cuánto nos cuesta “la comitiva de cinco personas del ministerio”? Conste que Chile nos regaló “el espacio físico” en la sede ferial, el alojamiento gratuito en hoteles de cinco estrellas y el transporte para el desplazamiento de los escritores invitados. Al parecer, esto fue un sueño, porque el escritor Darwin Pinto Cascán “se quejó del trato que ha recibido la delegación (de escritores) por parte de las autoridades bolivianas (en Chile)” y añadió: “Es una vergüenza que nuestros escritores se estén buscando la vida en Santiago después de que se anunciara a bombo y platillo su presencia en esta Feria”. Y aquí no acaba la cosa.

Mientras los escritores —según Pinto Cascán— “se estaban buscando la vida en Santiago”, la Ministra de Culturas expulsaba del pabellón del Estado Plurinacional al escritor boliviano Alfredo Rodríguez, que andaba por allí promocionando —por su cuenta— su libro “Evadas”. Según el autor, la Ministra lo echó del pabellón plurinacional. De pronto, la Ministra de Culturas se convirtió en Ministra de Censuras. ¡Hay que ver!

http://aulalibrebol.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2317%3Ala-ministra-y-la-feria-del-libro&catid=84%3Aopinion

29 Septiembre 2006

Por: Pedro Shimose

Da la impresión de que no es consciente de su alta investidura. En su último interinato se dedicó –el miércoles 21 de septiembre– a sofocar incendios, aunque en vez de echarle agua al fuego, le echó gasolina importada de Venezuela, supongo. Hay un dicho, en Francia, que alude al paso de la adolescencia a la madurez: “De jóvenes somos incendiarios; de maduros, bomberos”. Hay excepciones. Nuestro Presidente interino ha demostrado que puede ser, al unísono, incendiario y bombero. Tanto en Warisata (La Paz), como en San Julián (Santa Cruz), el Presidente interino dijo, más o menos: “La victoria se escribe con poncho, con abarca, con wiphala; se escribe con flecha, con máuser y en idioma nativo”. Todo es posible, pero nuestro Robespierre matemático, nuestro Juan José Castelli posmoderno, nuestro Belzu imberbe, pronuncia sus discursos... en castellano o sea, en español, como sus antepasados. No sé si en Warisata calzaba abarcas, pero sé que llevaba lluchu y poncho rojo (señal de estar en pie de guerra) y, al fondo, una bandera de los tercios de Flandes, lejanos antepasados suyos. Ignoro si la victoria se escribe con flechas (alusión a los indios del oriente), aunque uno que llevaba flecha, arco y plumas –el honorable José Bailaba– ahora baila la danza de los visados chinos. En cuanto al máuser, el viejo fusil de los años 40, es pieza de museo para recuerdo de nacionalistas movimientistas. Hoy por hoy suelen ser más eficaces los misiles chinos, como ésos que los gringos se llevaron, a hurtadillas, “en una noche oscura, / con ansias en amores inflamada”, como diría San Juan de la Cruz. A propósito, ¿quién compró los misiles chinos? Según la prensa boliviana, el Presidente interino dictaminó que “nuestra reforma hay que aprobarla con presiones” como se sirve el agua en sifón o como se cuecen los frijoles en la olla a presión de la burguesía. Además, les pidió a los indígenas que busquen aliados para atacar a la oligarquía (no precisó cuál). Si se refiere a Santa Cruz, comete un craso error de cálculo matemático. Santa Cruz no se define en el primer anillo como suele creerse en La Paz con mucha ligereza y bastante ignorancia. Santa Cruz son también muchos bolivianos de todas las regiones del país; los colonos collas, japoneses y canadienses; muchos inversionistas y empresarios argentinos, brasileños, chilenos, peruanos y paraguayos, y numerosos descendientes de italianos, alemanes, croatas y libaneses. En el acto de investidura del 22 de enero, el Presidente interino prometió gobernar 500 años (ahora sabemos que hablaba de la República refundada del Collasuyo) y meses después afirmó que ahora les correspondía a los indios gobernar 500 años, después de soportar los 500 años de colonialismo blanco. Muchos ciudadanos han censurado los despropósitos del Presidente interino, pero la crítica más incisiva, por venir de quien viene, fue la de su camarada katarista, don Felipe Quispe, el ‘Mallku’. Éste comentó con ironía: “La lucha armada es ridícula. ¿Dónde se ha visto a un Vicepresidente (de la República) que llame a un enfrentamiento entre sus pueblos?”. Sorprende el comedimiento del ‘Mallku’ al referirse al Presidente interino. Hace poco más de un año llamaba ‘cojudo’ al entonces Presidente de la República. El Presidente interino, acosado por las críticas, pidió disculpas, pero no se arrepintió. El texto de su disculpa es el siguiente: “Si he dicho... (claro que lo dijo) alguna frase que pueda ser entendida de alguna manera (claro que puede ser entendida y no sólo de alguna manera, sino de forma literal), pido disculpas”. ¿De veras las pidió? Veamos. Lo lindo hubiera sido escucharle decir, breve y claro: “Pido disculpas por lo que dije”, pero no es así. Su declaración no enmienda ni corrige sus frases agresivas y amenazadoras. Sigo con el texto de la disculpa: “Es posible que esas declaraciones y ciertas frases simbólicas (sus frases no son simbólicas, sino directas y contundentes) no fueron las más adecuadas en este momento...”. Si “no fueron las más adecuadas en este momento”, ¿en qué momento serán adecuadas?

// Madrid, 29/09/2006

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