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PLATAFORMA DE DISCUSIÓN DEMOCRÁTICA

Democracia, Equidad y Desarrollo

Categoría: Articulos de OSCAR ORTIZ

3 Abril 2013

Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)

¨Por: Oscar Ortiz Antelo

Un informe presentado a inicios de 2013 por el viceministro de Exploración y Explotación de Hidrocarburos, Eduardo Alarcón, establece que Bolivia sólo cuenta actualmente con reservas probadas de gas por 8,23 TCF, lo cual le alcanzaría para satisfacer las demandas del mercado interno y los compromisos de exportación por los próximos diez años. Esta situación representa una grave amenaza para el futuro del país, poniendo en riesgo su estabilidad económica y social, frente a un elevado gasto público que no podrá ser solventado sin los ingresos extraordinarios del gas.

En el mismo informe se resalta que en tres años, entre 2010 y 2012, Bolivia consumió 1,71 TCF, equivalentes al 17% de sus reservas probadas de gas, lo que no hace sino confirmar las preocupaciones sobre la seguridad energética nacional. Frente a esto, el Gobierno reacciona anunciando un millonario programa de exploraciones que supuestamente asegurará la provisión del energético. Ésta es una iniciativa positiva pero no garantiza la solución del problema. Argentina, con políticas sectoriales similares a las bolivianas, lleva varios años procurando desarrollar nuevas reservas sin logros significativos.

Esta falta de certidumbre sobre las reservas gasíferas nacionales cae en el peor momento pues se avecina la finalización del contrato de exportación de gas a Brasil, con lo cual se debilita la posición nacional para negociar la renovación del contrato si no existen suficientes reservas. Adicionalmente, nuestro gigante vecino ha dado varias señales de que las condiciones de las ventas futuras serán distintas pues tiene muchas más reservas que las que disponía cuando se firmó el contrato anterior, dos décadas atrás.

Peor incluso, el desarrollo de la tecnología del “shale gas” ha provocado una considerable baja en el precio internacional del gas en la medida que Estados Unidos ha logrado su autosuficiencia y podría tener el mismo impacto en el precio del petróleo si se logran resultados similares en el desarrollo del “shale oil”, lo que les permitiría a los estadounidenses no depender del petróleo de la OPEP para abastecer su mercado interno, factores que provocarían una baja de los precios internacionales del petróleo.

Consecuentemente, Bolivia se enfrenta a una doble amenaza, disminuirían sustancialmente sus ingresos por exportación de hidrocarburos por la falta de volúmenes para exportar y disminuirían los precios de exportación. Ambas combinadas podrían provocar una profunda crisis fiscal que nos llevaría a la falta de capacidad estatal para solventar el nivel de gasto público alcanzado durante el Gobierno del MAS.

Los efectos preliminares de la falta de desarrollo de nuevas reservas ya se sienten; YPFB, empresa estatal de petróleo, no puede asegurar la provisión de gas para la instalación de nuevas industrias en territorio nacional, lo cual paraliza la inversión en diversos e importantísimos sectores para la creación de nuevos empleos. Paradójicamente, el partido que hizo de la industrialización de los hidrocarburos el eje central de su discurso opositor, prioriza la exportación pues le genera más recursos para financiar la inmensa cantidad de empresas públicas estatales, en su mayoría improductivas, que ha creado.

Paralelamente, el Gobierno del MAS está incrementando la exportación de gas a la Argentina y simultáneamente impulsando proyectos como la planta de urea, que consumirían significativas cantidades del energético, lo que sólo agravaría la crisis futura de desabastecimiento, tanto para el mercado interno como para cumplir los contratos de exportación.

El Gobierno debe ser transparente sobre su gestión de la principal fuente de ingresos para Bolivia. Seguir simplemente gastando las reservas sin tomar previsiones sobre el futuro es llevar al país a un salto al vacío.

Óscar Ortiz Antelo fue presidente del Senado.

Twitter: @OscarOrtizA

4 Enero 2013

Publicado por: El Deber (Santa Cruz - Bolivia)

Por: Oscar Ortiz Antelo

Autoridades del Gobierno han destacado los resultados macroeconómicos de 2012, particularmente el hecho de que las exportaciones hubieran superado los $us 10.000 millones, anunciando que Bolivia se encamina hacia una década de oro. Lamentablemente, creo que vivimos en una burbuja con mucho gasto y poco desarrollo, una triste oportunidad perdida para impulsar un crecimiento sostenible.
Es una burbuja porque está basada en el incremento de los precios internacionales. A pesar de los increíbles oportunidades que nos ofrece el mundo, la producción nacional ha crecido muy poco, debido a erróneas políticas que desincentivan la inversión privada, por la falta de seguridad jurídica y de certidumbre sobre las condiciones para producir y exportar, así como por destinar gran parte de los ingresos públicos a la creación de empresas estatales que en su mayor parte no funcionan. Sin embargo, la burbuja se ha prolongado porque tiene distintos infladores que la sostienen e inyectan recursos a la economía: la multiplicación por 4 y hasta por 5 de los precios del gas que exporta el país, el incremento en similares condiciones de los precios de los minerales, el gran aumento de las remesas de los migrantes, el aumento del valor de las exportaciones de derivados de las oleaginosas y, lamentablemente, el incremento en la producción y exportación de cocaína.

Como toda burbuja, esto ha producido un gran auge en el consumo, un incremento en la actividad comercial, un gran dinamismo en el sector inmobiliario, además de un aumento de las remuneraciones laborales, particularmente en el sector informal. Estos factores han causado un efecto multiplicador en el movimiento económico que genera una sensación de crecimiento económico. La gran debilidad es que este crecimiento no tiene base de sostenibilidad y depende de la coyuntura internacional. Los crecimientos en la producción de alimentos, minerales e hidrocarburos son bastantes modestos. Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Colombia son países que han aprovechado los excelentes precios internacionales para aumentar sus niveles de producción y competitividad

22 Marzo 2012

Publicado por: Aula Libre (La Paz - Bolivia)

Por: Oscar Ortiz Antelo

Desde la realización de las exitosas primarias de la oposición venezolana se ha suscitado un amplio debate sobre la factibilidad de replicarlas en Bolivia como opción para que la oposición pueda competir con éxito en las elecciones presidenciales del 2014. En mi opinión, las primarias son un elemento de un proceso mucho más rico y complejo que es la construcción de un consenso entre las fuerzas democráticas para gestar una alternativa que pueda conquistar el apoyo mayoritario de la población, ganar las elecciones, posibilitar una transición pacifica y garantizar la gobernabilidad del nuevo gobierno.

Por ello creo que el elemento central de la experiencia de Venezuela fue el acuerdo logrado en el 2008 para establecer la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Desde entonces, la oposición ha enfrentado con muy buenos resultados las elecciones para Gobernadores y Alcaldes y las elecciones para Diputados. En las primeras ganó las Gobernaciones de los Estados con mayor población e importantes Alcaldías, entre ellas la de Caracas. En las segundas, la MUD se convirtió en mayoría electoral, aunque con el 55% de los votos solo eligió al 40% de los diputados, debido a los cambios arbitrarios que realizó el gobierno de Chávez en las circunscripciones electorales. Las elecciones presidenciales de octubre 2012 serán la tercera oportunidad en las que la Mesa competirá desde la unidad democrática.

Sin embargo, desde sus inicios la MUD estableció que no era una alianza electoral sino que se constituía en un acuerdo de largo plazo para la construcción de una alternativa democrática que le diera a la población una mejor opción que la que le ofrece el actual gobierno, tanto en materia social, como política y económica.

Este es un componente esencial, pues ha conseguido que varias organizaciones políticas, con distintos orígenes ideológicos, incluyendo algunas que fueron aliadas de Chávez al inicio de su gobierno, puedan trascender las antiguas barreras de izquierda y derecha, para coincidir en postulados fundamentales sobre la necesidad de atender las necesidades de una población que sufre la inseguridad y la pobreza, al mismo tiempo que garantizar el respeto a los derechos humanos, el fortalecimiento de la democracia y el Estado de Derecho e impulsar el desarrollo económico y la descentralización.

Para ello la Unidad Democrática, ha trabajado paralela y simultáneamente, en la organización de una estructura política nacional que pueda enfrentar los desafíos electorales y en la organización de comisiones de trabajo que han desarrollado un programa de gobierno con propuestas de políticas publicas para el conjunto de las áreas de la gestión publica. De esta manera, se ha conseguido posicionar en la mayoría de la opinión pública que existe una alternativa capaz de gobernar el país y que un gobierno distinto al actual no será un salto al vacío, temor que agita permanentemente el régimen bolivariano.

En todo este proceso es importante destacar que la unidad se basa en organizaciones políticas que han definido trabajar democráticamente desde las condiciones y normas actuales, a pesar de estar convencidas que no son iguales para todos ni garantías de imparcialidad. Se asume que la única forma de recuperar la democracia es trabajar desde ella hasta conseguir un nivel de apoyo ciudadano que vuelva en algún momento imposible al régimen desconocer un triunfo de la oposición.

Quedan de esta forma descartada cualquier postura abstencionista o cualquier salida fuera de la institucionalidad democrática. Igualmente, se supera la posición de la simple denuncia o la queja permanente sobre los abusos del gobierno por el trabajo en conjunto y organizado para la consolidación del proyecto país que ofrezca la esperanza que hoy buscan quienes desde el centro político en algún momento le dieron la mayoría a Chávez para ganar la primera elección y posteriormente mantenerse en el poder con un importante apoyo popular.

Mi objetivo con todas estas referencias es enriquecer el debate suscitado en Bolivia para evitar que el mismo se limite a la factibilidad de simplemente trasplantar la experiencia de las primarias.

El desafío es mucho más grande si queremos no solo ganar las siguientes elecciones sino al mismo tiempo encaminar Bolivia hacia un futuro con unidad y cohesión social, libertad y Estado de Derecho, oportunidades, prosperidad y bienestar social para el conjunto de la sociedad, especialmente para quienes continúan sufriendo la pobreza y han perdido la esperanza que en algún momento les ofreció el presidente Evo Morales y el Movimiento al Socialismo.

Para ello es importante comenzar concertando los principios alrededor de los cuales se construye la unidad democrática. En esto no debiera haber mayores problemas si entendemos que conceptos como la democracia, la lucha contra la pobreza y el respeto a los derechos humanos, son bases fundamentales que nos deben unir y trascender los diferentes orígenes ideológicos. Este consenso debiera reflejarse en un programa de gobierno, en una propuesta que le de la certeza a la población de que existe la opción real de un mejor gobierno, la confianza de que no se busca volver al pasado sino construir un mejor futuro.

Al mismo tiempo, entender que la unidad democrática se logra mediante un trabajo permanente de estructuración política en el conjunto del territorio nacional y del tejido social. No se puede seguir apostando a candidaturas especulativas que aparecen tres meses antes de las elecciones a confeccionar listas de candidatos a diputados y senadores y que piensan que sólo con propaganda se ganan las elecciones.

Una verdadera alternativa demanda mucho trabajo y dedicación y por ello sólo tendrán éxito quienes encaren con seriedad esta estructuración y cuyo horizonte no termine en las elecciones presidenciales del 2014 sino tengan una visión de desarrollo nacional para las próximas décadas.

Las primarias pueden ser el medio para resolver el desacuerdo sobre quien debe ser el candidato de la unidad. El fin debe ser la construcción de la alternativa democrática.

http://aulalibrebol.blogspot.com/2012/03/aula-libre-unidad-y-alternativa.html

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