Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)
Por: Oscar Heredia Vargas (*)
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“Normalmente consideramos -malos- a quienes tienen mala idea, mala intención; es decir, a los que hacen daño a otros a propósito. Pero, ¿y los que fastidian al prójimo con la mejor intención del mundo, los que te hacen daño “por tu bien”? Éstos, malos a la fuerza de ser buenos, pueden resultar en ocasiones los peores de todos. Ellos nos indican hasta lo que tenemos que pensar.
Érase un país donde sus gobernantes se sienten felices de no haber asistido a la universidad, porque no saben qué enseñan los docentes. Tras esa aparente candidez hay una nueva escala de valores.
Pareciera que las mutaciones que están sobreviniendo toman direcciones insospechadas provocando desconcierto general, respecto al futuro y a lo que se debe hacer en el presente y no se encuentra un comportamiento coherente que deslumbre un pensamiento, un sentir, y un actuar en la misma dirección de lo que quiere el país.
Tratar a otro como uno desea ser tratado es un código universal. La dignidad nos obliga a ser a los docentes justamente lo que queremos decir, ya que en la universidad existimos “señores” docentes que enseñamos muy bien nuestras disciplinas, invitamos a ingresar a nuestra Alma Mater a cualquiera que desee formarse, para que como gobernantes sean entendidos y sensatos y logren estabilidad en medio de tanta conmoción y cambios repentinos. Todo se construye o se demuele según sea el liderazgo.
Les decimos a nuestros gobernantes que muchos de los docentes no se rigen por la dictadura del preconcepto, ya que somos parecidos a Platón: investigadores de las relaciones sociopolíticas; somos parecidos a Mahoma: unificador de su pueblo; y parecidos a Sócrates: cuestionador del mundo y queremos parecernos a Moisés: gran mediador del proceso de libertad de su pueblo.
Exentos de cualquier prejuicio, el hecho es que somos seres humanos con dignidad que esparcimos a la sociedad las ideas del campo científico, del campo político y del campo social. Algunos no se inquietan por la correspondencia social, optando por el anonimato, pero sus ideas no serán sepultadas. Ellas germinaron, germinan y germinarán en las mentes de sus estudiantes, de sus colegas y del pueblo, en busca del vivir mejor con solidaridad.
“No existe ninguna concepción educativa que no se fundamente en la formación del hombre, ni filosofía alguna que no haya sido planteada en el hombre o frente al hombre”. La educación, es eso, busca como resultado, el desarrollo evolutivo psicológico, social, político, económico y tecnológico en los individuos, grupos de personas, organizaciones y países, interesándose más en quien aprende.
Es cierto, en ese contexto, muchos docentes inducimos a partir de la duda fértil - viaje intelectual- a pensar y reflexionar sobre los acontecimientos socio-políticos, antes de creer. Para que rebelen sus ideales y expresen sus pensamientos y concluyan que pensar con libertad y conciencia es fundamental para cada uno y el colectivo.
No es cierto que enseñemos a agredir a los hermanos campesinos -nuestros estudiantes son o vienen de padres y madres campesinos-.
No es cierto que la autonomía sea para apedrear sedes sindicales sino que representa la libertad de pensamiento y la libertad de conciencia, nosotros la defendemos y la defenderemos a ultranza.
En ese recorrer algunos nos encontramos amenazados por la dictadura de la vanidad, la dictadura del caudillismo y por nuestra propia dictadura del paradigma estático y de la precaución. Señores gobernantes trabajamos para vencerlas definitivamente.
Eso enseñamos. Enseñamos a luchar contra la dictadura del preconcepto, enseñamos a pensar con libertad, porque queremos Democracia Real.
(*) Óscar Heredia Vargas es docente de la UMSA.





