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Categoría: Articulos de MARIA GALINDO

Retrato del Vicepresidente

Posteado por: educamposv el 9 may En: POLITICA Y DEMOCRACIA EDUCACIÓN SOCIEDAD Y CULTURA MUJER Y POLITICA Articulos de MARIA GALINDO - sin comentarios

Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)

Por: María Galindo (*)

    A todos los hombres célebres les gusta tener retratos, no por nada el Congreso está lleno de inútiles cuadros convertidos en basura con los años. Lo mismo acontece en la Casa de la Libertad, donde las salas de hombres de Estado retratan más que nada el hecho de que el Estado tiene sexo y color de piel. 

    Inspirada en ese afán retratista, quiero ofrecer hoy un retrato escrito de nuestro Vicepresidente que ya se ha ganado su espacio en esa rutinaria, empolvada, ófrica y homosexual galería de hombres de la historia de la patria.

    Los gestos femeninos en sus piernas cuando las cruza, en sus manos cuando habla y en su manera de recogerse el cabello no se lo debe a una tendencia homosexual sino al hecho de que es un hombre educado por su madre en una familia donde la ausencia paterna ha sido una de las características que más han marcado su infancia y adolescencia. 

    En ese sentido Álvaro es parte de ese inmenso fenómeno boliviano de los hijos varones criados exclusivamente por sus madres. Yo albergo la esperanza de que esos hijos sean capaces de desarrollar relaciones de empatía con las mujeres, de horizontalidad, de solidaridad y sean agudos analistas del machismo y las relaciones de poder fundadas en el sexo. Pero ése no es el caso de Álvaro; si bien la soledad de su madre ha calado profundamente en su personalidad, esto no ha devenido en una empatía con el universo de las mujeres, sino en un fuerte complejo de superioridad. Un ejemplo de las manifestaciones de este complejo en él es esa alusión tan ridícula al hecho de que es el hombre que más hubiera leído en el país, algo que quien ama los libros y los ha elegido como compañía permanente de vida no necesita subrayar. Esa muletilla le sirve para presentarse como “dueño de la verdad”; se considera docto en economía, sociología, política, filosofía y en todo lo que toca. Esto es una muestra de su descomunal y peligroso complejo de superioridad.

    Cualquier observador con un poco de sentido común diría que Álvaro García Linera es vicepresidente por concesión de Evo Morales y porque supo coger una gran oportunidad. Él, en cambio, considera que estaba predestinado y que es él el redentor de lo indígena, que es él el que convierte a Evo Morales en el primer Presidente indígena de América. Vemos, sin embargo, todos los días el papel secundario que van ocupando los y las actoras indígenas en este proceso del que él se va apropiando glotonamente.

    Su relación con “lo indígena” es una relación neurótica, le permite ganar sentido y significado en la vida, pero al mismo tiempo le sirve para no entrar en el análisis de su propia condición de hombre blanco, letrado, salido de un colegio particular, hijo de una madre sola y que no entró a estudiar a la UMSA como el 99,9% de los y las bachilleres de este país, sino que tenía que salir al exterior cumpliendo el sueño arribista de la clase media boliviana.

    Su relación con las mujeres es utilitaria. En la cárcel necesitó a una guerrillera solidaria; en la universidad, como profesor, a una estudiante enamorada; y en el poder, a una miss o una presentadora de televisión. En todo caso, jugar al conquistador es rentable en una sociedad machista. No tiene compañera no por ser homosexual, sino por no saber amar.

    Otro rasgo característico de Álvaro García Linera es su poco contacto con la realidad. Así como en su adolescencia los libros le sirvieron de refugio donde pensar y soñar con mundos distintos y evadir las tristezas de una vida llena de privaciones, hoy le pasa lo mismo. Hace su análisis a través de lo que ve en la televisión, lee en los periódicos o ve en los libros. No es un hombre que tenga ni haya jamás construido un vínculo subjetivo directo con la realidad que lo rodea. En la cárcel los libros le permitieron evadir el dolor del encierro, ahora en el poder también está mediatizado y está hoy preso de sí mismo y de su rol. Pisar la tierra con los pies, tocar la realidad con las manos, sentir frío sin abrigo, calor sin protección o quemarse al sol es algo que Álvaro no sabe hacer; por eso, además, está siempre tan pálido porque vive como un conde Drácula bajo la sombra de su poder. 

    En pocas palabras, estamos frente a un hombre neurótico, con un fuerte complejo de superioridad, unilateral, dueño de la verdad y deshumanizado.

    (*) María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

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Mentira colectiva

Posteado por: educamposv el 1 feb En: POLITICA Y DEMOCRACIA HISTORIA SOCIEDAD Y CULTURA JUSTICIA MUJER Y POLITICA Articulos de MARIA GALINDO - sin comentarios

Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)

Por: Maria Galindo (*)

    Si la representatividad de la CIDOB es cuestionable, si es cuestionable la relación con sus bases, si es cuestionable que los dirigentes de la CIDOB no han consultado con las comunidades, lo mismo es aplicable a las Bartolinas, a la CSUTCB, a los interculturales o a cualquiera de los movimientos sociales que forman parte del pacto de unidad.

    Estos movimientos hoy atraviesan una profunda crisis fruto de la cooptación de sus dirigentes por parte del MAS, movimientos cuyos dirigentes expresan más la voluntad del Gobierno que la de las bases y dirigentes que se la pasan peleando por pegas, proyectos o prebendas. Movimientos al interior de los cuales no hay debate, ni consulta política alguna. Movimientos que sirven como pantalla de fondo de un Gobierno que dice gobernar con ellos, aunque no sólo los usa permanentemente, sino que los está destrozando en su dinámica interna con la complicidad de cada uno de los y las dirigentes de estas fuerzas sociales.

    Para el Gobierno restarle legitimidad a la defensa del TIPNIS es una obsesión política y si para hacerlo ha tenido que organizar una contramarcha, organizar un simulacro de enfrentamiento en la plaza Murillo con una Policía que inverosímilmente estaba pasiva, si tiene que dividir una fuerza social histórica como es la CIDOB, si para eso el argumento de la preservación y respeto al medio ambiente tiene que quedar en la nada, no importa. 

    En ese panorama reconducir la discusión a los contenidos reales que están en juego, como es la pertinencia de una carretera más, en medio de un panorama de carreteras malas que deberían ser reconstruidas, es imposible. Reconducir la discusión al hecho de que es un mito plantear que una carretera es sinónimo de bienestar para los y las habitantes de las regiones que atraviesa un camino. Reconducir la discusión finalmente al tipo de desarrollo que queremos o que no queremos como país, porque el “desarrollo mismo” no es sino un mito que sirvió para colonizar el territorio y las mentes es imposible. Reconducir el debate al hecho de que no sólo la ley corta no fue consultada a las comunidades, sino que la ley corta fue una medida de emergencia para salvar al Parque Nacional Territorio Indígena Isiboro Sécure ante la ausencia de consulta previa por parte del Gobierno, es decir dejar claro que la ausencia de consulta fue por parte del Gobierno y no por parte de la CIDOB es casi imposible. Ya no sólo parece que tendríamos que defender al TIPNIS, sino el sentido común y el examen primario de la realidad.

    Al romper la representatividad de la CIDOB, se les rompe también la que a sus organizaciones pro gubernamentales sustenta.

    Se puede manosear la realidad al antojo de algún ministro, al antojo de la figura del Presidente sin ninguna responsabilidad con el país, sin ninguna responsabilidad con las organizaciones sociales que tienen un carácter histórico y que han costado muchísimos años de construcción y de maduración política.

    El Gobierno del MAS está demostrando su capacidad destructiva, son capaces de destruir la selva y también son capaces de destruir a las organizaciones sociales en nombre de un capricho, en nombre del poder y en nombre de la ganancia personal corrupta que este proyecto implicará.

    El Gobierno quiere derogar la ley corta y no tiene la fuerza para hacerlo como una iniciativa propia, el Gobierno quiere firmar el contrato con OAS y penetrar el parque con los colonizadores del Chapare y con el cultivo de coca pero no tiene la fuerza para hacerlo. Por eso opta por el montaje de un simulacro. 

    Es el fin de la poca credibilidad que les quedaba. Han instalado la mentira como instrumento de gobernabilidad y no hay ni un solo ministro, viceministro, secretaria, hombre o mujer capaz de parar desde ahí adentro esta gran mentira. Esto tampoco es obedecer al pueblo. 

    No subestimen la capacidad de análisis crítico del taxista, de la vendedora de pan y de cualquiera de nosotros y nosotras porque quizás parecemos opas, quizás estamos muy sumergidas en la lucha cotidiana por la sobrevivencia, pero eso también tiene límite.

    (*) María Galindo es miembro de Mujeres Creando.


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