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Categoría: Articulos de JUAN CARLOS ZULETA

La historia de los cátodos de litio

Posteado por: educamposv el 5 abr En: RELACIONES INTERNACIONALES EXPORTACIONES ECONOMIA Y SOCIEDAD HISTORIA POLITICA Y DESARROLLO Articulos de JUAN CARLOS ZULETA - sin comentarios

Publicado por: El Diario (La paz - Bolivia)

Por: Juan Carlos Zuleta Calderón (*)

Durante el primer semestre de 2010, el proyecto piloto del litio entregó una cantidad importante de salmueras a Corea del Sur para trabajos de experimentación. Entre 2009 y 2010 hizo lo propio con Francia, China y Japón. En una entrevista con el semanario El Día “D” de El Nacional de Tarija en esa época, observé la falta de medidas precautorias del interés nacional en esas entregas, en particular respecto a posibles patentes que pudieran surgir de tales esfuerzos de investigación.

En agosto de 2010, los surcoreanos entregaron los resultados de su investigación. Cabe aclarar que la prensa registró declaraciones del embajador de ese país negándose hasta el último minuto a entregar el estudio, mientras no existiera una compensación por parte del Gobierno. Se puede encontrar también una declaración del actual responsable de la planta piloto, sosteniendo que “sí, habría que pagar”. Me acuerdo haber comentado entonces en El Potosí que eso era inaceptable por cuanto sin las salmueras del Salar de Uyuni nada de eso hubiera sido posible.

Los resultados presentados a las autoridades bolivianas hablan de cuatro procesos descubiertos, que van más allá de sistemas de evaporación solar, sistemas de evaporación como tal e incluso más allá de la obtención de carbonato de litio. Curiosamente, los investigadores informaron que sólo uno de esos procesos fue patentado, aquél referido a la fabricación directa de cátodos de litio sin pasar por la obtención previa de carbonato de litio, una forma no convencional de producir tales componentes de baterías. En retrospectiva, mi temor sobre la falta de recaudos para preservar el interés nacional en las negociaciones con potencias extranjeras en torno a nuestros recursos evaporíticos resultó estar plenamente justificado. El país había perdido una vez más.

En noviembre de 2010, en mi presentación en la Reunión de Expertos en Litio organizada por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), celebrada en Santiago de Chile, comenté sobre los cuatro procesos descubiertos por los surcoreanos, a tiempo de señalar que éstos podían considerarse importantes inventos e innovaciones tecnológicas en la industria del litio.

En esa ocasión, el actual gerente de evaporíticos refutó mis puntos de vista haciendo notar que la investigación surcoreana sólo había arrojado hasta ese momento resultados preliminares. Respondí que no se podía considerar resultado preliminar a la invención de un proceso que había sido patentado. Grande fue la sorpresa del gerente de evaporíticos cuando un representante de Corea del Sur presentó a continuación un video dando cuenta de la investigación desarrollada con las salmueras bolivianas.

El resto es historia. Luego vendrían repetidos anuncios de que muy pronto la planta piloto empezaría a producir cloruro de potasio y carbonato de litio con base en un “proceso boliviano”, hasta llegar a principios de enero de 2012, cuando por primera vez el mencionado funcionario público reconocería públicamente las limitaciones de la evaporación solar en el proceso de obtención de tales compuestos químicos; a febrero de este año cuando el mismo funcionario público asistiría a una sesión explicativa en Corea del Sur sobre un nuevo proceso de obtención de carbonato de litio que tiene la característica de generar ahorros en el consumo de agua fresca; y a días atrás, cuando se anunciaría la suscripción de un nuevo acuerdo con Corea del Sur, esta vez para iniciar un proyecto de fabricación de cátodos de litio.

Los vericuetos del proyecto piloto son dignos de una novela sin final predecible. Aunque se desconoce muchos detalles del último acuerdo de cooperación y entendimiento, lo más probable es que en el marco del nuevo emprendimiento los surcoreanos obtengan cátodos de litio en Bolivia a partir del proceso inventado y patentado por ellos con las salmueras bolivianas. ¿Por qué? Pues, porque de otro modo no tendría sentido instalar una planta de cátodos de litio con base en el método tradicional sabiendo que Bolivia aún no ha logrado producir una sola tonelada de carbonato de litio.

Ahora bien, en una entrevista concedida hace unos días a Radio Fides he ponderado de todos modos el acuerdo suscrito con Corea del Sur porque representa un avance para el país en términos de la generación de mayor valor agregado para nuestro litio. Pero el pueblo boliviano debe saber que detrás de este logro, y después de cuatro años de intentos infructuosos, se mantiene intacta la incapacidad del proyecto piloto para producir al menos algo de litio de calidad competitiva por su propia cuenta.

(*) El autor es analista de la economía del litio.

http://www.eldiario.net/noticias/2012/2012_04/nt120405/opinion.php?n=25&-la-historia-de-los-catodos-de-litio

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¿Es el actual modelo económico antineoliberal?

Posteado por: educamposv el 22 dic En: ECONOMIA Y SOCIEDAD POLITICA Y DESARROLLO Articulos de JUAN CARLOS ZULETA - sin comentarios

Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)

Por: Juan Carlos Zuleta

    En un reciente artículo respondiendo al ex Presidente Carlos Mesa y publicado en Página Siete, el ministro de Economía sostiene que el modelo económico vigente “difiere diametralmente” del neoliberal. En la primera parte de mi crítica a esta argumentación, me refiero solamente a la macroeconomía.

    El ministro sostiene que “se bolivianizó la economía dándole al Banco Central un grado de libertad muy alto para ‘hacer’ política monetaria”, pero evita hablar sobre cómo esta política condujo al mismo tiempo a una situación de desventaja competitiva a muchas empresas productoras de bienes de exportación particularmente manufactureras. Tampoco dice nada sobre su política ortodoxa de “esterilización” monetaria, implementada a través de operaciones de mercado abierto con el propósito de reducir la masa monetaria en la economía como un mecanismo de control de la inflación. 

    Otro tema obviado es la modificación de las ponderaciones utilizadas en el cálculo del índice de inflación, que asignaría un porcentaje relativo menor a los alimentos dentro de la canasta familiar, escondiendo el efecto del incremento de precios de estos bienes sobre el nivel general de precios en los últimos años. En la medida en que el grueso de la población boliviana gasta la mayor proporción de su salario en alimentos, ésta no puede ser sino una forma artificial de reducir el índice de inflación. 

    Luego dice que “se liberó a la política fiscal de su déficit”. Aquí el ministro no puede salir de su propia trampa neoliberal. De inicio habla de que los gobiernos neoliberales no fueron eficaces en el control del déficit; luego indica que este Gobierno sí fue efectivo en la obtención de superávits fiscales y, al final, se olvida de mencionar que el actual presupuesto del Estado sí contemplará un déficit fiscal. 

    A continuación, se refiere al aumento de las reservas internacionales que no fueron un resultado de las acciones de este Gobierno sino más bien de las condiciones externas más favorables -en términos de precios internacionales- que vivió el país en los últimos seis años. “El auge de los precios internacionales benefició a la economía boliviana desde 2004”, señala. 

    He revisado el comportamiento de los precios de exportación de gas natural pagados tanto por Brasil como por Argentina, de acuerdo con sus respectivos contratos, así como los de cuatro minerales (plata, zinc, estaño y plomo), encontrando que los grandes incrementos de precios internacionales se dieron a partir de febrero de 2006.Adicionalmente, el ministro afirma que el auge de los precios internacionales llegó a los bolivianos a través de la nacionalización de los hidrocarburos, Huanuni, Vinto y la creación de empresas públicas. Indica que todos los ingresos generados por estos sectores fueron a parar a las cuentas de los municipios, universidades, gobernaciones y empresas públicas. 

    Sin embargo, en el mejor de los casos estos recursos sólo sirvieron para financiar proyectos de infraestructura y servicios básicos, a nivel local y departamental, bajo el libreto neoliberal de que la inversión pública no debería dirigirse al desarrollo productivo, fuente principal de empleo en cualquier economía. 

    Y no habla de las ingentes cantidades de recursos que permanecen en las cuentas fiscales de tales entidades públicas esperando la próxima apropiación de fondos por parte del Gobierno central, posiblemente para financiar alguna nueva renta o bono. 

    Por último, el ministro no comenta nada sobre las recientes declaraciones del Vicepresidente del Estado con respecto al rol de las empresas públicas en una época en la que la fiebre nacionalizadora parecería estar dispuesta a copar todo el espacio económico posible, excepto el de “las gallinas de los huevos de oro”, es decir, el sector hidrocarburos y el sector minero, los dos verdaderos pilares “intocables” sobre los que -paradójicamente- se afianza el modelo económico del Gobierno. 

    En suma, es posible que este Gobierno haya realizado un mejor manejo de la macroeconomía que los anteriores, pero nunca dejó de ser neoliberal. Aquí se aplican mejor las palabras del ministro a su propia gestión: “otra cosa es con guitarra”.

    Juan Carlos Zuleta es economista.

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