Una oportunidad de oro
el 2 oct En: POLITICA Y DEMOCRACIA ECONOMIA Y SOCIEDAD articulos de JUAN CAREAGA - sin comentarios
Por: Juan L. Cariaga*
Muchos bolivianos piensan que don Juan Evo Morales Ayma puede perder la oportunidad de oro de ser el gran presidente de unidad nacional del siglo XXI; tal como fue el presidente Benito Juárez de México o el presidente Nelson Mandela de la República de Sudáfrica. Creo que todos, dentro y fuera del país, coincidimos que don Juan Evo Morales Ayma llegó a la Presidencia de la República en las mejores circunstancias posibles. Dicho de otra manera, llegó a la más alta magistratura, con una votación inédita del 54 por ciento del total de los votos. Obtuvo el apoyo de la clase media, desencantada de los políticos y de la mala administración. Recibió la economía en uno de sus mejores momentos, con relativamente altos niveles de crecimiento y una sólida estabilidad monetaria, gracias a la favorable coyuntura internacional y al piloto automático del 21060 (cuyos mecanismos, a pesar de los discursos, no han sido cambiados). Gozó de una gran simpatía internacional y se convirtió rápidamente en una de las estrellas más solicitadas de los canales de televisión informativa. Sin embargo, a pesar de estas circunstancias, el gobierno del presidente Morales y particularmente algunos de sus colaboradores más cercanos, se abrieron innumerables frentes dentro y fuera del país que, a mi manera de ver, no sólo dificultan su gestión presidencial, sino que lo aíslan —cada vez más— tanto de la comunidad boliviana como de la comunidad internacional. Dicho en otras palabras, creo que el presidente Morales y algunos de sus colaboradores más cercanos, innecesariamente, se abrieron frentes como, por ejemplo, con las regiones, sobre temas de tierras, regalías y autonomía, que debieron dejarse a la agenda de la Asamblea Constituyente; con la Iglesia Católica —a la que profesan su fe más del 90 por ciento de los bolivianos— sobre temas de educación y de religión; con la Policía Boliviana —que debió ser su aliado por excelencia— sobre temas de equidad salarial con las FFAA; con los prefectos —con quienes se debe trabajar muy de cerca en los planes de desarrollo económico— al dificultarles su gestión y acusarlos permanentemente de actividad sediciosa. Pero, la apertura de estos frentes trascendió también las fronteras de Bolivia al llegar, por ejemplo, a los inversionistas extranjeros, de quienes Bolivia depende para todas sus actividades de desarrollo e inversión. Asimismo, al llegar a la mayor parte de los países limítrofes del continente, con los cuales Bolivia realiza sus mayores actividades de comercio exterior y, por supuesto, al afectar los intereses de Brasil, de cuyos mercados dependemos inexorablemente. Sin embargo, de todos estos frentes, tal vez el más importante, es el que ha abierto con 58 por ciento de los electores (incluyendo los votos blancos y nulos), que no votaron por el MAS en la elección de constituyentes y que reclaman su participación en la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado CPE, a través de los ´dos tercios´. Como se ha dicho tantas veces, creo que se comete un grave error al enfrentarse a este importante núcleo de la población, tratando de hacer una constitución a la medida de las políticas del Gobierno e intentando aprobarla por mayoría absoluta. La CPE debe ser hecha para todos bolivianos y para que puedan actuar todos los gobiernos de Bolivia en el futuro. El hacerlo con una sola visión de país, indudablemente, generará susceptibilidades que, sin lugar a dudas, atrincherará a los ´excluidos´ en la exigencia constitucional de ´los dos tercios´. Lo que nos falta, entonces, es que los bolivianos proyectemos una buena constitución —cosa que hasta la fecha no lo hemos hecho— basada en principios constitucionales y no en las políticas que favorezcan a uno u otro sector. Hacer lo contrario, nos traerá innumerables problemas de los que, seguramente, nos arrepentiremos por el resto de nuestras vidas. En cuanto a los frentes abiertos, creo que el Presidente ha demostrado tener la suficiente inteligencia como para darse cuenta de esto. Como un hombre de gran experiencia política, debería saber que abrirse frentes internos o externos no le conviene a Bolivia, ni mucho menos a su gobierno.
*Juan L. Cariaga es economista y escritor
Democracia, Equidad y Desarrollo

















