En salud: humillar y domesticar a la clase media
el 8 may En: POLITICA Y DEMOCRACIA HISTORIA JUSTICIA articulos de IVAN ARIAS - sin comentarios
Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)
Por: Ivan Arias Duran (*)
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¿Qué está detrás del paro del sector salud? ¿Por qué el conflicto perdura y pareciera entrar en un callejón sin salida? ¿Por qué la ciudadanía urbana que en un principio censuraba el paro, hoy lo respalda? ¿Por qué el Gobierno está empeñado en no retroceder y sólo “suspender” el decreto? ¿Son las ocho horas de trabajo el verdadero motivo?
“Curarse en salud” es una expresión que usamos para referirnos a acciones preventivas que tomamos ante un acontecimiento venidero. Y es esto precisamente lo que está tratando de hacer el Gobierno: doblegar a la clase media antes de las elecciones de 2014. Y es que esta clase media que estuvo muy silenciosa y hasta simpatizaba con el Gobierno durante cuatro años (2005-2009), a partir de abril de 2010 dio señales de descontento y desmarque muy evidentes.
En las elecciones de los gobiernos autónomos (departamentales y municipales) todos los centros urbanos, que concentran a más del 70% de la población del país, dieron la espalda a los candidatos oficialistas en un claro mensaje de búsqueda de equilibrios en el ejercicio del poder. Durante el gasolinazo de diciembre de 2010 fueron los centros urbanos los que estuvieron decididos a movilizarse y poner en riesgo al régimen, que tuvo que recular en su medida.
En las elecciones del 16 de octubre del 2011 para el Órgano Judicial, calificadas por el Gobierno como históricas, el rechazo nacional, centrado en áreas urbanas, sobrepasó el 70%. La apoteósica y gigantesca recepción urbana a la marcha indígena del 19 de octubre del mismo año selló la unidad campo-ciudad tan despreciada por el régimen. Demasiadas libertades y poderes concentradas en una clase urbana y por el eso el Gobierno basó su poder en una supuesta hegemonía campesina. Había que para a la clase media, escarmentarla, doblegarla.
Y es así que en la cumbre social de enero de este año, propiciada por el Gobierno, se aprobaron medidas para poner “en regla” a los sectores urbanos, comenzando con una ley de propiedad urbana, pasando por un nuevo modelo impositivo y ajustando a los sectores de salud y educación.
El razonamiento estratégico del Gobierno es muy simple. Cito al texto de 2006Emancipación y contrahegemonía en Bolivia: estrategias para destruir la dominación k' hara, atribuido a intelectuales progubernamentales: “Si hoy no doblegamos a estos sectores en la lógica de la inevitabilidad del poder, serán la fuente de nuestra derrota electoral en 2014. De esa manera llegó el tiempo de aplicar, con precisión de bisturí, políticas mediante las cuales todo símbolo de poder del antiguo régimen debe ser destruido, aniquilado, arrasado y sus representantes humillados, perseguidos, vilipendiados para mostrar la fuerza del nuevo poder. Se trata entonces de crear en la percepción individual y colectiva, el sentimiento de inevitabilidad del nuevo orden emergente y la consiguiente necesidad de subordinación a las nuevas relaciones de dominación”.
De esta manera y aplicando la receta, desde marzo de este año, la primera batalla fue la ley de propiedad que tuvo en vigilia activa a los centros urbanos. Luego vino la medida de trato diferenciado para profesores rurales contra los urbanos y finalmente el decreto de las ocho horas para el sector salud. Una bomba de racimo contra la clase media que se podía prever demoledora.
Sin embargo los tiempos y la correlación de fuerzas no parecen estar a favor del Gobierno y el desencanto social y pecados de soberbia e ineficiencia en la gestión son sus principales enemigos. La clase media está librando la madre de sus batallas y ha sabido unir en torno suyo a la nación.
En la huelga del sector salud, la clase media se siente identificada y sabe que su futuro pasa por la derrota o victoria de la misma. El Gobierno, si no quiere perder más de lo que se imagina y lograr un empate, bien haría en abrogar (la suspensión es insuficiente) el inconstitucional decreto 1126 y mandar a su casa al actual ministro de salud.
(*) Iván Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia: Columnistas.net
Democracia, Equidad y Desarrollo
Por: Ivan Arias Durán
Por: Iván Arias Duran
En abril del 2010 el país le dio una mensaje al partido de gobierno al quitarle su apoyo en más de un millón de votos y reduciendo su apoyo a apenas el 49%. Las elecciones de gobernadores, alcaldes y concejales significó un duro revés para el MAS, pero que no supieron valorar en su real dimensión. Después de abril empezaron a darse señales del distanciamiento entre el gobierno y sus bases sociales especialmente en occidente. Los sucesos de Potosí y Caranavi, marcaron los hitos más importantes del desencanto y malestar de la gente con el estilo de gobernar del MAS. El gasolinazo profundizo el quiebre y las ultimas marchas han consolidado el alejamiento entre el poder público y la ciudanía.
Por: Iván Arias Durán*

















