Y el altiplano, ¿cuándo será prioridad?
el 22 feb En: HISTORIA POLITICA Y DESARROLLO NUEVA CONSTITUCION Articulos de GROVER YAPURA - sin comentarios
Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)
Por: Grover Yapura (*)
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Ya están definidas las cosas. El 2012 estará signado por el conflicto del TIPNIS. Con una diferencia, si el 2011 ha sido el enfrentamiento de dos tesis: la desarrollista y la medioambientalista. En esta gestión, la disputa cuyo eje visible es la construcción de una carretera que atraviese por la reserva natural, va a poner de manifiesto que los actores de esta confrontación están dispuestos a minar la institucionalidad del Estado Plurinacional, comprometer la gobernabilidad y anular la necesaria búsqueda de acuerdo.
El resultado es previsible: con entusiasmo, los líderes bolivianos habrán marcado otro año perdido, cada uno cantará victoria y los desacuerdos políticos se habrán impuesto.
Los políticos bolivianos tienen la vocación de hallar salidas a los conflictos, no la de resolverlos. Así ha sido desde la fundación de la república y lastimosamente es el camino que se sigue en el Estado Plurinacional. Ganar o comprar tiempo, es el ejercicio cotidiano; cómo anular al enemigo, es la obsesión permanente.
Frente a ese panorama, vale la pena, de todas maneras, demandar un debate que permita divisar salidas hacia el tratamiento de la solución de un conflicto estructural e histórico.
Absorbidos por la intensa conflictividad desde el 2006, el Gobierno ha dejado en segundo plano a los bolivianos que votaron una y otra vez por el presidente Evo Morales. A otros simplemente los marginó.
Las poblaciones rurales del altiplano, valle y oriente, con seguridad, fueron y son la base electoral más leal del presidente Morales. Los ancianos, mujeres y hombres de las comunidades del occidente se lo demuestran casi diariamente. El compromiso de esos pueblos con el Primer Mandatario es mucho más que lealtad política. Aquello también se repite en ciertos puntos del llano. Ven en Evo al protagonista rural de la política.
Es cierto, el Presidente los visita con frecuencia y los campesinos son mencionados con frecuencia. Son soldados del cambio, pero ¿qué reciben ellos, a cambio?
Ahora bien, como tenemos a un Gobierno concentrado en las batallas del proceso de cambio, los discursos, bonos, canchas con césped, sedes sociales y políticas de subsidio figuran entre las acciones más importantes para mantener aquella fidelidad.
Subsiste la lógica del corto plazo. Ya estamos en el séptimo año del Gobierno y hasta ahora no se conoce de una estrategia integral -con financiamiento millonario imprescindible- para recuperar la cualidad productiva del altiplano boliviano.
Bolivia se beneficia del auge de las materias primas, pero su Ejecutivo no ha dado señales, por ejemplo, para convocar a una cumbre para gestar plan de desarrollo rural. El occidente requiere de una estrategia para recuperar los suelos, incrementar su capacidad de riego, multiplicar la capacidad de producción y diversificar su vocación productiva agropecuaria. Se requiere de un serio y decidido plan para que las comunidades sean actores del salto de la economía de subsistencia a una de desarrollo. Eso es devolver la lealtad del pueblo con políticas de Estado.
En medio de aquello, se debe destacar que el Presidente insiste positivamente en programas de riego. Parece ser el único en el Gobierno, pues no se escuchan más voces decididas sobre un tema de gran urgencia. Es la primera voz del país, pero no halla el eco necesario.
Mientras no haya un enfoque integral para el área rural, la amarga migración continuará y el occidente perderá su savia. Los abuelos morirán solos, las tierras quedarán abandonadas y los campesinos de ayer serán colonizadores sin límite. Y si un plan para el occidente del país no es importante, quizá sea honesto alentar, de una vez, la ocupación de la madre tierra fértil o virgen que hoy está en los parques nacionales o el oriente. Así, la violencia será “acompañante” de un país hambriento de acuerdos para pensar en el progreso y desarrollo común y sin discriminación.
(*) Grover Yapura es periodista.
Democracia, Equidad y Desarrollo

















