Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)
Por: Carlos Capriles Farfán (*)
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La nueva Ley de Consulta Previa, Nº 222 que el pasado 10 del presente fue promulgada por el presidente Evo Morales para preguntar a los habitantes del TIPNIS si la carretera programada que uniría las poblaciones de Villa Tunari y San Ignacio de Mojos debe atravesar el “corazón” del TIPNIS no consigna ni tampoco indica, a quién se le debería consultar; ¿si los animales, plantas, flores, hongos, fuentes de agua, paisajes, ecosistemas y otras formas de Vida están de acuerdo sí o no, en quedarse sin territorio o continuar viviendo pacíficamente en ese extraordinario, paradisíaco y prístino territorio?
Una de las tareas más importantes que tienen los gobernantes de un Estado que se respete, es precisamente defender los recursos naturales y proteger a ultranza todas las formas de vida que posee, mucho más en estos tiempos que se encuentran tan amenazadas por diferentes razones, tanto naturales como por ambiciones humanas.
Actualmente los gobiernos de varios países realizan junto a incontables organizaciones ecologistas, instituciones civiles y población en general, múltiples esfuerzos para proteger y salvar a sus ecosistemas, su flora y su fauna de las amenazas que se presentan.
Hoy se sabe que un bosque en pie, un oso andando libre, una paraba pintando el firmamento o un hongo desconocido y así podríamos seguir enumerando animales y plantas que andando libre u oxigenando el espacio tienen mayor valor que depredados o extintos.
Son numerosos los ecólogos, biólogos y científicos entendidos en el tema que se han cansado de recomendar y advertir que la construcción de caminos en bosques tropicales provoca la pérdida irreversible de importantes ecosistemas, la pérdida de fuentes de la agua, alteración del clima y la pérdida definitiva de una gran cantidad de especies de flora y fauna, todo esto sin mencionar los aspectos culturales que posee cada pueblo.
Es totalmente falsa la idea de que abriendo carreteras se terminará con la pobreza, que se construirán escuelas, hospitales y que se crearán fuentes de trabajo. Por el contrario, se tienen numerosos ejemplos de que los caminos, lejos de traer desarrollo a las poblaciones locales, lo que provocan es lo todo lo contrario y las pérdidas tanto sociales, económicas y especialmente de fauna y flora son catastróficas.
Resulta repetitivo y ridículo que de concretarse la apertura del tramo 2 de la carretera del TIPNIS en corto tiempo se perderían numerosas especies tanto de flora como de fauna, como se puede comprobar en el Polígono 7, donde más del 55% de las especies de aves ha desaparecido del lugar, por lo menos un 50% de mamíferos ya no frecuenta el sitio de más de 200 mil hectáreas que antes eran bosque y poseían valiosas especies maderables, que hoy en día, penosamente, se han perdido probablemente para siempre.
Es así que de continuar insistiendo en construir la carretera será como abrir una puerta para la destrucción total de ese magnífico hábitat ocupado por miles de especies de flora y fauna, muchas únicas para el país y para el planeta.
(*) Carlos Capriles Farfán escribe sobre arte y la naturaleza.





