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La Coctelera

PLATAFORMA DE DISCUSIÓN DEMOCRÁTICA

Democracia, Equidad y Desarrollo

Categoría: articulos de AGUSTIN ECHALAR

7 Mayo 2012

Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)

Por: Agustin Echalar A. (*)

    El Primero de Mayo el Presidente nos ha dado un par de sorpresas, un aumento del salario mínimo considerablemente alto, y una nacionalización con gigantografía y tropas de asalto incluidas; el efecto mediático ha sido estupendo, pero sólo para su clientela, porque si vemos la situación a mayor profundidad, nadie podría alegrarse. La nacionalización de la TDE, más allá de que no se la puede criticar porque es absolutamente consecuente con lo que el Gobierno pregona, ha incluido unas escenas que vistas amablemente son una payasada, me refiero precisamente a la toma militar de las instalaciones. ¿Se ha creído Evo que los españoles iban a mandar un comando especializado para evitar la tal nacionalización de una empresita, que de seguro no tiene ninguna gran importancia dentro del paquete de la Red Eléctrica Española? El Gobierno puede estar seguro de que España no mandará tropas ni siquiera a la Argentina, porque las cosas, hace marras que ya no funcionan así. 

    Tengo mis reparos con los argumentos dados por el señor Presidente, respecto a los motivos de la nacionalización, porque se necesita ser caradura, para reclamar más inversiones a empresas privadas, cuando se las amenaza con nacionalizarlas, y ésa ha sido la agenda del Gobierno desde antes de serlo. 

    Por lo demás, digan lo que digan los del Gobierno, y los “ex” del Gobierno, como Rafael Puente, lo que se debe recordar es que las privatizaciones no fueron una subasta de las empresas del Estado hechas para beneficiar a unos cuantos capitalistas, sino una búsqueda de soluciones a una maraña de empresas estatales fallidas, muchas de ellas subvencionadas por un famélico Estado que estaba endeudado hasta la coronilla, donde eventualmente jugaba un rol una cierta corrupción, pero que era víctima ante todo de un mercado internacional de minerales, combustibles e incluso de productos agrícolas profundamente deprimidos. 

    No con efecto de shock, sino por cuentagotas, el Gobierno de Evo está rearmando ese Estado- monstruo, enorme, lleno de empresas, lleno de pegas para repartir, lleno de clientelismos. Y no mañana ni pasado, pero más adelante, estaremos en las mismas que en el año en que no quedó otra opción que dictar una versión actualizada del decreto 21060.

    Los precios siguen buenos, al país no le va mal, el paisaje rulfiano que antes se reproducía en Bolivia a 20 kilómetros de la plaza Murillo ha dejado de existir, pero Bolivia sigue siendo un país tremendamente pobre, y sus necesidades sólo han crecido. Tal vez siga teniendo necesidad de capital extranjero, y tiene la urgente necesidad de dar seguridad jurídica real a los inversionistas. La situación de la nacionalizada Fancesa es un escándalo.

    El otro anuncio, el del aumento del sueldo básico a mil bolivianos, no es tampoco una gran noticia. Orondo, el señor Presidente ha dicho que se trata de un aumento del 22,6%; lo importante sería saber en qué porcentaje ha bajado el poder adquisitivo de quienes ganan el salario mínimo, en relación al año anterior, y cómo se les puede explicar a los transportistas, que ellos no tienen derecho a tener un aumento similar. Parece ser que esas preguntas se las van a hacer a Evo, y de forma bastante torpe, la próxima semana.

    (*) Agustín Echalar es operador de turismo.

12 Febrero 2012

Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)

Por: Agustín Echalar Ascarrunz (*)

    El último domingo de octubre del año pasado tuve el honor de ser invitado al programa “Pentágono” dirigido por Mario Espinosa; participaban en la mesa de discusión el ex ministro de Gobierno Alfredo Rada, y la futura ministra de informaciones Amanda Dávila; a principios de la semana había sido promulgada la ley corta que vetaba la construcción de la carretera que horadaría el TIPNIS y el Gobierno ya había dado muestras claras de que eso no se quedaba así, y que exigía una revancha.

    Quise poner en discusión la estrategia que se estaría poniendo en marcha para revertir esta derrota gubernamental ante el clamor del pueblo, pero Amanda descartó frontalmente el tema diciendo que ella creía que no estaba en los planes del Gobierno reconsiderar esa situación, porque añadió, “eso sería extremadamente insensato”, Rada asintió; traté de insistir, diciendo que precisamente era posible, porque el Gobierno había hecho muchas cosas insensatas en relación con el TIPNIS, pero perdí, el tema se cerró.

    Me quedé con un sabor amargo en la boca, pensando si Amanda tenía una visión tan ingenua del comportamiento del Gobierno, o si en realidad no había nada de naif en su participación, y estaba comprometiendo su agudeza periodística sólo para no permitir que recayeran sospechas sobre un accionar deshonesto del Gobierno de sus amores. No deja de ser interesante el que las aseveraciones de Amanda hayan resultado tan destartaladas en un espacio de tiempo tan pequeño, y que sea ella ahora la encargada de orquestar la información con respecto a esta nueva canallada del Gobierno. ¿ Dirá algo en el programa de esta noche?

    Lo que ha acontecido estas semanas ha sido una muestra no sólo de la impostura que es este Gobierno, sino de su increíble cinismo; no quiero negar que la octava marcha de indígenas de tierras bajas, en defensa del TIPNIS pueda haber tenido un fuerte apoyo externo a los mismos indígenas del lugar, y está claro que quienes están descontentos con el Gobierno hallaron en esa marcha una posibilidad de mostrar su posición, pero no por eso dejó de ser una demanda legítima, en el sentido de que además recuperaba el espíritu de la Constitución vigente (por muy penosa que ésta sea) y de los conceptos de respeto a la Madre Tierra y a los valores ancestrales. Pero hay algo más, pone en evidencia cuán despreciable puede ser una Asamblea Legislativa que no se ruboriza ante un cambio tan drástico en la sanción de una ley y otra en un lapso tan corto de tiempo; las presidentas de ambas cámaras han oficiado de una especie de alcahuetas, tendiendo la cama para que el Gobierno desgarre brutalmente a esa mujer que ya no es virgen, pero que no quiere ser avasallada por el señor de turno ni por los vecinos que lo acompañan en la fechoría. 

    Hay algo más, si se consideraría que los pedidos de la marcha del Conisur son genuinos y no han sido inducidos por el Gobierno, si eso en vez de una maquinación maquiavélica fuera una real expresión de una parte de los pobladores originarios de un parque nacional, entonces un paradigma más habría caído al lodo, el de creer que los indígenas de tierras bajas son los mejores conservadores de la naturaleza. Tal vez sea verdad, interesante es que haya sido Evo el que se encargó de desenmascararlos.

    (*) Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo.

24 Octubre 2006

Por: Agustín Echalar Ascarrunz

 Anteayer La Paz estuvo celebrando su cumpleaños, aunque el certificado de nacimiento no está muy claro, y es posible que el 20 de octubre no sea verdaderamente la fecha de fundación de una de las más pintorescas y extrañas ciudades del mundo. (Digo esto porque el documento del 20 de octubre de 1548 hace referencia al ´doblamiento´ de La Paz, y menciona a Laja como pueblo de la jurisdicción de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz.). Mis reflexiones, sin embargo, no van dirigidas a ese detalle, que en honor a la verdad y por un sentido de simple rigor histórico debería ser aclarado, sino al hecho de que si algo tiene nuestra ciudad que celebrar es su mestizaje y su multiculturalidad. Mientras en los cafés de nuestra ciudad se ha recuperado el buen sabor de esa bebida, que durante más de medio siglo había sido convertida en una abyecta pócima de color negro, y se siente el más cosmopolita de los ambientes, en los mercados que en algunos casos están a la vueltita, vive con toda su fuerza, con su colorido y un sello de particularidad inconfundible, el mercado cholo, con sus vendedoras de manta y pollera, vestidas al gusto de ordenanzas españolas de fines del siglo XVIII, y cubriendo su testa con un sombrero que no calza de verdad, pero que desde hace generaciones a las paceñas les da la gana de usar y punto. A estas alturas, estimado lector, usted creerá que me ha salido la vena turística, que me he equivocado y he enviado un periódico parte de una ´brochure´ y no mi columna, pero siga leyendo, porque de lo que se trata es que precisamente ese mestizaje y este cosmopolitanismo, al que me he referido y que es el que nos caracteriza, es el que más está siendo atacado por sectores del actual Gobierno. Me refiero al discurso Cápac del canciller, y a la letanía descolonizadora de Patzi ´et all´. Arremeter contra el racismo de las clases altas, contra el clasismo incrustado en los colegios particulares, contra el sistema de compadreríos y de prebendas, contra el tráfico de influencias, y todas las taras que tan patéticamente nos adornan, es algo con lo que se puede comulgar aún desde la avenida Ballivián; cualquier persona medianamente inteligente y sensible lo hace. Pero meterse al estilo de Choquehuanca y Patzi en el bollo de la descolonización implica renegar de uno mismo, y vuelvo a la carga, aquí no estoy hablando de la no muy beautifull people de la zona Sur, sino de la masa mestiza que hacen en su grueso a la ciudad de La Paz, incluido ese conglomerado de barrios que creció en las planicies junto al aeropuerto, y que por un despropósito político se han convertido en otra ciudad.

*Agustín Echalar es periodista independiente.

9 Octubre 2006

Dinamita

Por:  Agustín Echalar Ascarrunz*

Lo que ha pasado en Huanuni es aparte de una gran tragedia, una gran vergüenza, aquí no ha estado una mano negra, ni del imperialismo, ni de ningún otro atroz personaje. Aquí ha prevalecido la irresponsabilidad, la irracionalidad y digámoslo sin tapujos, la imbecilidad. Cómo es posible que seres humanos que pueden llamarse hermanos, aún en la desgracia y en las felicidades cotidianas, que conviven, que son vecinos, y posiblemente también parientes, terminen matándose los unos a los otros. Si se quiere encontrar responsables éstas recaen tanto en las dirigencias sindicales de siempre como en los gobiernos anteriores, incluyendo a los neoliberales, que toleraran, desde hace mucho tiempo, el uso de la dinamita en demostraciones públicas. Porque es verdad, que prácticamente pertenece al carácter nacional, rectifico, al estúpido carácter nacional, eso de hacer explotar dinamita en cuanta manifestación política se da. ¿Qué hizo pensar a las autoridades que es normal, que está bien, hacer explotar peligrosísimos cachorros de dinamita en medio de multitudes? La respuesta es más sencilla de lo que se cree, quienes justificaron esas criminales acciones fueron ideólogos que dispersaban el discurso de que ese tipo de manifestaciones eran parte de la ´cultura´ contestataria y reivindicacionista de los sindicatos mineros. A esas personas se les puede cobrar en parte los muertos, pero ante todo por supuesto a los actores materiales, y a los sindicalistas que han apañado ese tipo de comportamiento. Los muertos de esta semana no son muertos de Evo, no se pueden ni deben contabilizar al debe del Gobierno actual, pero el caso debe ser esclarecido, quien ha causado las muertes de Huanuni es un asesino de la peor calaña, es un terrorista en el verdadero sentido de la palabra, y es que ha causado terror, sangre y luto de la peor manera. El apañamiento de este gran crimen sería una tremenda barbaridad, y si podría ser puesto a la cuenta del Gobierno y éste no reacciona adecuadamente. Lo único que consuela es que los muertos no fueron tantos, y no deja de ser irónico, que las víctimas de esta atroz costumbre sean precisamente las personas más allegadas al mundo de los trabajadores mineros. Junto al luto, junto a la solidaridad que toda tragedia personal inspira, es importante hacer una reflexión sólida con respecto a la genuinidad de utilizar cartuchos de dinamita así por así, y eso incluye la criminalización del hecho. Usar dinamita no sólo en manifestaciones públicas, sino en cualquier circunstancia fuera de las normas de seguridad que un trabajo de ingeniería requiere, debe ser penado con cárcel, sí o sí.

*Agustín Echalar es periodista independiente.

2 Octubre 2006

Por Agustín Echalar Ascarrunz 

El canciller Choquehuanca tiene por peor enemigo a sí mismo, y ha logrado, gracias a un rosario de absurdas intervenciones devaluar su palabra al extremo que si dice algo sensato o verdadero, ya nadie está dispuesto a escucharlo. En realidad, es posible que el mayor aporte que él podría hacer al actual Gobierno sería retirarse de la plaza Murillo y fungir de bibliotecario en el asilo San Ramón, aunque éste esté en la zona Sur. Y, sin embargo, y pese a que la forma tal vez no fue la más afortunada, don David esta vez no nos ha salido con una choquehuancada, es más ha dicho una gran verdad, ha metido en forma punzante el dedo en la llaga, y la pus nos ha pringado a todos. Me ha sorprendido que comentaristas de televisión se rasguen las vestiduras debido a que el señor de marras denuncie, de forma desenfadada por cierto, que en los sectores privilegiados de la sociedad paceña campea el racismo. Soy testigo en ámbitos laborales, académicos, sociales, comerciales y hasta familiares de asquerosas actitudes racistas, y me parece de un fariseísmo cínico, el pretender que ´eso´ no sea verdad, o el decir que ´eso´ no lo debería declarar un canciller. El tema es una constante en nuestra historia, y no sólo desde la conquista. Racistas también fueron los incas, y obviamente los españoles, el racismo está tan dentro del ser boliviano, (y no sólo entre los diez mil más poderosos, sino hasta en los pequeños niveles de poder en las paupérrimas provincias del occidente boliviano), que quienes lo practican a veces ni se dan cuenta, y hasta se escandalizarían si se les acusa de racismo. Rechazar la política de Evo Morales, el afán cubanizante de muchos de sus colaboradores, estar en contra de las nacionalizaciones y también en contra de esa absurda pretensión de refundar un país que ya existe, es una cosa. Es absolutamente legítimo, pero no tapemos el sol con un dedo, esas mismas posiciones se contaminan con epítetos racistas contra el actual régimen o sus actores. Don Carlos Valverde, gran figura de la televisión, ha querido ver en el comentario de Choquehuanca una apología del delito, una sugerencia para proceder a envenenar a los (y lo ha dicho) ´patrones´, el tono del Canciller fue tal vez exagerado, pero que muchos comensales y no sólo de la zona Sur se merecen por lo menos un buen escupitajo en la salsa bechamel, lo puedo suscribir. El gran problema de nuestro país, es precisamente el que nos ocupa, y este no está fundado en una constitución injusta, o en leyes discriminadoras, está fundado en taras de una sociedad que tiene serios componentes arcaicos. Los bolivianos privilegiados tenemos que trabajar dura y concienzudamente para superar esta deficiencia, el primer paso es tomar conciencia del problema.

*Agustín Echalar es periodista independiente.

19 Septiembre 2006

Por:  Agustín Echalar Ascarrunz*

El fin de semana pasado un joven peruano pasó las de Caín en el aeropuerto de Barajas, había salido de Lima con destino a Praga para iniciar sus estudios de medicina gracias a una beca que ganó, las autoridades de migración no le permitieron seguir el viaje, aduciendo de que no tenía visa de tránsito para España, lo retuvieron secuestrado durante todo el fin de semana y lo mandaron de vuelta a Lima; el muchacho, de origen humilde, se ha sentido profundamente vejado, no le han permitido ni asearse, ni cambiarse de ropa, y lo han tratado con profundo racismo. Su denuncia ha hallado eco en la prensa peruana, porque esta vez el maltrato que todos saben es moneda común, ha sido hecho no a un futuro inmigrante ilegal, sino a un joven estudiante de mérito. Lo que nos atañe en esta historia, es que el joven en cuestión ha contado que la mayoría de las personas que permanecieron junto a él en su encierro eran bolivianos, que eran tratados aún de peor manera, y que las burlas incluían comentarios peyorativos contra el presidente Evo Morales. El maltrato a los bolivianos en los aeropuertos europeos no es tomado muy en serio, sobre todo porque es incómodo defender los derechos de quienes están yendo directamente a infringir las leyes del país al que llegan; por lo demás, los afectados tampoco se sienten con mucho derecho de reclamar, a fin de cuentas, tampoco están con la conciencia muy tranquila. Pero tal vez ahora, y gracias a que las informaciones que tenemos, no vienen de boca de esta especie de nuevos intocables del Viejo Mundo, sino del simpático estudiante de medicina, y considerando que la vejación incluye gruesos insultos al Presidente de la República, se podría hacer algo. En resumen, un funcionario de migraciones del Reino de España, posiblemente tenga permiso de sus leyes e instituciones para vejar a un inmigrante ilegal, pero no puede meterse con la vida sexual del Presidente de Bolivia, no sin que Bolivia haga un fuerte reclamo diplomático. Lo malo es que, como todo tiene sus aristas, Bolivia no puede hacerse a la blanca palomita en lo que respecta al trato de extranjeros en su suelo, sobre todo españoles; ninguna de las vejaciones del aeropuerto de Barajas es comparable con la forma en que se llevó la detención y el interrogatorio a Villanueva, el cantinero de Santa Cruz, y menos al brutal asesinato del desdichado Puchol, cometido por un oficial del Ejército de Bolivia y que sólo le valió al criminal dos años de detención, crimen que mancha a todo un pueblo de la frontera con el Brasil. Tampoco ayudaría a una causa boliviana recordar la persecución a la que han sido sometidos ya en este gobierno los funcionarios de Repsol.

*Agustín Echalar es periodista independiente.

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