Publicado por: Pagina Siete (La Paz - Bolivia)
Por: Agustin Echalar A. (*)
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El Primero de Mayo el Presidente nos ha dado un par de sorpresas, un aumento del salario mínimo considerablemente alto, y una nacionalización con gigantografía y tropas de asalto incluidas; el efecto mediático ha sido estupendo, pero sólo para su clientela, porque si vemos la situación a mayor profundidad, nadie podría alegrarse. La nacionalización de la TDE, más allá de que no se la puede criticar porque es absolutamente consecuente con lo que el Gobierno pregona, ha incluido unas escenas que vistas amablemente son una payasada, me refiero precisamente a la toma militar de las instalaciones. ¿Se ha creído Evo que los españoles iban a mandar un comando especializado para evitar la tal nacionalización de una empresita, que de seguro no tiene ninguna gran importancia dentro del paquete de la Red Eléctrica Española? El Gobierno puede estar seguro de que España no mandará tropas ni siquiera a la Argentina, porque las cosas, hace marras que ya no funcionan así.
Tengo mis reparos con los argumentos dados por el señor Presidente, respecto a los motivos de la nacionalización, porque se necesita ser caradura, para reclamar más inversiones a empresas privadas, cuando se las amenaza con nacionalizarlas, y ésa ha sido la agenda del Gobierno desde antes de serlo.
Por lo demás, digan lo que digan los del Gobierno, y los “ex” del Gobierno, como Rafael Puente, lo que se debe recordar es que las privatizaciones no fueron una subasta de las empresas del Estado hechas para beneficiar a unos cuantos capitalistas, sino una búsqueda de soluciones a una maraña de empresas estatales fallidas, muchas de ellas subvencionadas por un famélico Estado que estaba endeudado hasta la coronilla, donde eventualmente jugaba un rol una cierta corrupción, pero que era víctima ante todo de un mercado internacional de minerales, combustibles e incluso de productos agrícolas profundamente deprimidos.
No con efecto de shock, sino por cuentagotas, el Gobierno de Evo está rearmando ese Estado- monstruo, enorme, lleno de empresas, lleno de pegas para repartir, lleno de clientelismos. Y no mañana ni pasado, pero más adelante, estaremos en las mismas que en el año en que no quedó otra opción que dictar una versión actualizada del decreto 21060.
Los precios siguen buenos, al país no le va mal, el paisaje rulfiano que antes se reproducía en Bolivia a 20 kilómetros de la plaza Murillo ha dejado de existir, pero Bolivia sigue siendo un país tremendamente pobre, y sus necesidades sólo han crecido. Tal vez siga teniendo necesidad de capital extranjero, y tiene la urgente necesidad de dar seguridad jurídica real a los inversionistas. La situación de la nacionalizada Fancesa es un escándalo.
El otro anuncio, el del aumento del sueldo básico a mil bolivianos, no es tampoco una gran noticia. Orondo, el señor Presidente ha dicho que se trata de un aumento del 22,6%; lo importante sería saber en qué porcentaje ha bajado el poder adquisitivo de quienes ganan el salario mínimo, en relación al año anterior, y cómo se les puede explicar a los transportistas, que ellos no tienen derecho a tener un aumento similar. Parece ser que esas preguntas se las van a hacer a Evo, y de forma bastante torpe, la próxima semana.
(*) Agustín Echalar es operador de turismo.
Por: Agustín Echalar Ascarrunz
Por Agustín Echalar Ascarrunz
Por: Agustín Echalar Ascarrunz*




