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PLATAFORMA DE DISCUSIÓN DEMOCRÁTICA

Democracia, Equidad y Desarrollo

12 Septiembre 2014

Publicado por: El Diario (La Paz - Bolivia)

Se efectuará la ampliación de la pista hacia el Sur, para garantizar vuelos internacionales.

Oruro, (EL DIARIO).- El relleno sanitario, ubicado en el extremo Norte de la pista de aterrizaje del aeropuerto Juan Mendoza de Oruro, impide el uso normal de la franja de seguridad para los vuelos internacionales, especialmente por ese lado, donde aún se encuentra la basura y gran cantidad de perros vagabundos.

El secretario de planificación de la Gobernación Departamental de Oruro, Franz Martínez, dijo que persisten los “obstáculos” en el sector Norte de la pista del aeropuerto, motivo por el que se ha tomado la decisión de ampliar la pista hacia el lado Sur, en el terreno que antes estaba destinado al Parque Industrial de Oruro.

“Los aviones no pueden aterrizar o alzar vuelo por ese lado (Norte)”, afirmó, como consecuencia de los obstáculos. Uno de los obstáculos fue el relleno sanitario que se encuentra precisamente al final Norte de la pista. Cuando se empezó la ampliación de la pista, de 1.800 a 4.000 metros de longitud, se advirtió que uno de los principales problemas era la basura y las torres de alta tensión.

El gobierno, a través de las comisiones técnicas, ofreció el traslado del relleno sanitario a otro sector de la ciudad y también la reubicación de las torres de alta tensión, pero hasta el momento, “no se pudo concretar el proyecto, por el elevado costo del traslado del botadero”.

El asambleísta departamental, Eduardo Campos, dijo que el traslado del relleno sanitario no se hace de la noche a la mañana, como se pensaba en el gobierno, sino mediante un estudio, que permita garantizar la preservación del medio ambiente y encontrar, ante todo, el lugar adecuado para el tratamiento de la basura.

Según el secretario de planificación de la Gobernación, Franz Martínez, el aeropuerto es internacional y se puede utilizar sin problema alguno, pero “es necesaria la ampliación de la pista, para que exista más comodidad para las aeronaves grandes que llegarán más adelante”.

Explicó que la pista “se usa en toda su extensión, pero los aviones no pueden aterrizar o alzar vuelo, por el lado Norte”, motivo por el cual se decidió la ampliación de la pista hacia el lado Sur, por lo menos en 300 metros, sacrificando el camino Oruro-Vinto, que se dirige hacia Potosí. Sin embargo, por debajo de la pista de aterrizaje se construirá un viaducto (túnel), que permitirá garantizar el flujo de motorizados grandes o pequeños, para que sigan viaje hacia Potosí.

Según el asambleísta Eduardo Campos Velasco, el viaducto permitirá ampliar la pista de aterrizaje del aeropuerto “Juan Mendoza”, después de haber fracasado el intento de trasladar el relleno sanitario que continúa en el extremo Norte de la pista internacional.

Dijo que eso significa “tapar los grandes errores del gobierno, que hacen proyectos sin estudios a diseño final ni garantizan las obras hasta su culminación, como ocurrió en el aeropuerto internacional de Oruro y el distribuidor vehicular del Tagarete, que tampoco ha sido concluido, porque no hay terreno para la construcción de un brazo del trébol de cuatro hojas que se había diseñado”.

http://www.eldiario.net/noticias/2014/2014_09/nt140911/nacional.php?n=31&-botadero-municipal-impide-uso-normal-del-aeropuerto-de-oruro

11 Septiembre 2014

Publicado por: Pagina Siete (La PAz - Bolivia)

Por: Fernanda Wanderley (*)

Hoy las mujeres en Bolivia vivimos un estado de pavor. Salimos de nuestras casas con pánico de lo que pueda pasar con nosotras, con nuestras hijas, sobrinas, amigas, conocidas y desconocidas. Los casos de asesinatos, desaparición de jóvenes y violación se repiten día tras día. Las ciudades de Bolivia son cada vez más inseguras y hostiles para las mujeres.
Este creciente miedo que vive la mitad de la población en Bolivia no corresponde a los avances constitucionales y normativos sobre los derechos de las mujeres, logrados en las últimas décadas.
Tenemos leyes que causan envidia a las feministas de otros países; sin embargo, las leyes no adquieren vida en las prácticas y en las acciones de los líderes políticos y tampoco se traducen en políticas, programas y servicios públicos para su efectiva aplicación.
La violencia física contra las mujeres es una de las expresiones más visibles de las relaciones de poder y dominación masculina. Sin embargo, este tipo de violencia es uno de los eslabones de una larga cadena de violencias simbólicas, institucionales y prácticas que denigran, menosprecian, cosifican, discriminan y excluyen a las mujeres de la vida social.
En el corazón de la estructura patriarcal está la identidad del hombre macho, dominador, poderoso, sexualmente insaciable que no puede controlar sus impulsos libidinosos. Para este macho, la mujer es una fémina a ser dominada, una presa para certificar su hombría.
En su imaginario, las mujeres deben caminar por los espacios públicos con miedo, con timidez y cautela, si no quieren ser agredidas. En sus hogares deben mantener su rol sumisa, obediente y resignada.
Actualmente, el principal representante de la afirmación de la identidad de macho misógino es el Primer Mandatario de Bolivia. Evo Morales no se cansa de afirmar que está bien agredir a las mujeres simbólica y físicamente en las calles o en las relaciones personales. Y lo hace con la seguridad de que estas agresiones no le van a quitar votos en las próximas elecciones.
Es casi increíble lo que tenemos que escuchar del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia: En una visita al campo petrolero, Evo Morales preguntó a dos profesionales: "Ustedes son petroleras? ¿perforadoras? Díganme ¿perforadoras o perforadas?”. En otra ocasión declaró: "Cuando voy a los pueblos, quedan todas las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice Evo Cumple” (refiriéndose a un programa social).
En carnavales en la puerta del Congreso, Evo, ministras y ministros cantaban: "Este Presidente de buen corazón, a todas las ministras les quita el calzón”. En ocasión del conflicto en el Tipnis, Evo dio instrucciones a los jóvenes: "Si yo tuviera tiempo, iría a enamorar a las compañeras y convencerlas de que no se opongan. Así que, jóvenes, tienen instrucciones del Presidente de conquistar a las compañeras yuracarés trinitarias para que no se opongan a la construcción del camino”.
También esclareció que "cuando un jovenzuelo embaraza a su compañera es preferible escapar al cuartel (recinto militar), porque cuando sale del cuartel es intocable el soldado”.
El hecho de que el emisor de estos mensajes sea el Primer Mandatario es alarmante, porque tiene un impacto directo y poderoso en la continuación de las prácticas violentas contra las mujeres. Él está violando la Constitución y las leyes vigentes en el país. Y, pese a esto, no es enjuiciado, ni sufre presiones para cambiar su comportamiento.
Pese a este panorama sombrío, el movimiento de mujeres no se está callando frente a los actos misóginos y prepotentes de alcaldes, políticos, candidatos a presidente, senador y diputado. Muy impresionante fue la movilización pública para rescatar a una joven que desapareció recientemente en La Paz y las acciones solidarias de vecinos que la encontraron, la abrigaron y la devolvieron a sus padres.
La calidad humana de nuestra sociedad y la creciente conciencia del problema de la violencia contra las mujeres mantienen nuestra esperanza de un futuro mejor. Y viva la consigna: "Machistas fuera de las listas”.

(*) Farnanda Wanderley es socióloga e investigadora.

http://www.paginasiete.bo/opinion/2014/9/11/presidente-macho-misogino-31879.html

11 Septiembre 2014

Publicado por: Pagina Siete (LA Paz - Bolivia)

Por: Raúl Peñaranda U. (*)

El presidente Evo Morales ha cambiado, aparentemente, su percepción sobre el "imperialismo” norteamericano. Después de criticar ácidamente a ese país y sus instituciones durante años, resulta que ahora desea que los mejores profesionales bolivianos estudien en las universidades norteamericanas, entre ellas Harvard.
Aprovecho de insertar aquí un aspecto personal: en una de las varias veces que el vicepresidente Álvaro García Linera arremetió contra mí, cuando me desempeñaba como director del diario Página Siete, señaló que uno de los aspectos criticables de mi persona es que "fui adoctrinado por el imperio” porque tuve la fortuna de estudiar en Harvard...
La nueva propuesta de Morales y García Linera es criticable por dos razones: uno, su evidente tufillo electoralista, ese hábil intento de que las clases medias vean a este régimen con otros ojos. No hay duda de que convencerán a algunos votantes en ese sentido.
El otro aspecto criticable es que no se soluciona la mala calidad de la formación boliviana enviando a 100 profesionales del país a Harvard y otras prestigiosas universidades. No. Eso, aunque tampoco es malo, no ayudará al desarrollo nacional. No se debe empezar por Harvard, se debe empezar por mejorar el kínder y el resto de la educación escolar en Bolivia.
Bolivia debe tener uno de los sistemas educativos más mediocres de las Américas. Lamentablemente, según estudios realizados por la Universidad Católica y universidades cochabambinas, el nivel de comprensión de matemáticas y las habilidades en lenguaje en el país son terriblemente bajas.
Pero no podemos saber con exactitud cuán atrás estamos respecto de nuestros vecinos (para no hablar del abismo que nos separa de Europa y algunos países de Asia), porque el Gobierno se niega a que los estudiantes bolivianos tomen la denominada prueba PISA, que compara los resultados que obtienen chicos y chicas de 15 años en 65 países del mundo.
Se niega, aduciendo que es un "examen neoliberal”, pero la verdadera razón es porque los resultados que se obtendrían serían catastróficos. La mayoría de nuestros estudiantes de secundaria no entiende lo que lee, no escribe con claridad textos breves, digamos de dos o tres párrafos, ni puede resolver problemas matemáticos simples. Es la tragedia boliviana, la que nos mantiene como un país subdesarrollado.
Pero Bolivia no es el único país de la región que se niega a medirse internacionalmente con otras naciones. En realidad, sólo ocho países latinoamericanos tienen la "valentía suficiente” como para aceptar el examen y conocer su estado de situación.
El Gobierno boliviano aprueba sus medidas más importantes mediante decretos o leyes: nacionalización, contratación de teleférico, envío de profesionales a universidades del exterior, compra de satélite, construcción de caminos, entrega de bonos. Pero ninguna de sus decisiones considera el largo plazo.
No existen, por ejemplo, reformas en las áreas de educación, justicia y salud. Para ellas se requiere planificar, idear, negociar, convencer, luchar y… perder votos. Pero hablemos de la educación: necesitamos mejores profesores, por lo que requerimos, por un lado, cambiar la formación de la Normal y, por otro, terminar con los ascensos automáticos del escalafón del magisterio para poder premiar a los mejores profesores dándoles mayores ascensos y sueldos. Y luego, debemos medir adecuadamente el desempeño de millones de alumnos.
Esa reforma enfrentaría enormes problemas financieros, de infraestructura, de planificación y políticos. ¿Resultado? No se hará. La oposición de los maestros sería colosal (como fue la de los médicos, hace unos años) y el Gobierno no ingresaría en esa batalla. No le da el físico. En los años 90 se intentó empujar una reforma en ese sentido, pero fue discontinuada por falta de
oxígeno.
El Gobierno combate su falta de posibilidades en estos temas, con decretos: como no puede realmente cambiar la educación, ofrece dinero para mandar a 100 postulantes a universidades norteamericanas. Como no puede resolver la retardación de justicia, aplica decretos de indulto. Me acordé de una frase un poco cliché: un Presidente piensa en las próximas elecciones; un estadista piensa en la próxima generación.

(*) Raúl Peñaranda es periodista.

http://www.paginasiete.bo/opinion/2014/9/11/harvard-kinder-31877.html

10 Septiembre 2014

Publicado por: La Patria (Oruro - Bolivia)

La directiva de la Asamblea Legislativa Departamental de Oruro (ALDO) declaró cuarto intermedio en la sesión de este martes en la que debía, en primera instancia, recibir los informes de todas las secretarías departamentales sobre los proyectos ejecutados durante esta gestión y posteriormente analizar el Plan Operativo Anual (POA) para el 2015.

La decisión, que pospone dicha sesión hasta hoy a las 08:00 horas, habría sido tomada por "falta de coordinación" según señaló el presidente de la Asamblea, Reynaldo Llanque. "Hay que ser sinceros ante el pueblo, ha habido una falta de coordinación entre nuestro directorio y el gabinete del gobernador, pero esperemos que este miércoles se pueda tener los informes de los seis secretarios y los directores de unidades".

Por su parte, el vicepresidente del ente legislativo, Hugo Ticona, expresó: "Lamentablemente no hubo buena comunicación entre el ejecutivo y sus secretarios por lo que ellos no prepararon un informe escrito para conocer la situación real en la que se encuentra cada secretaría departamental en cuánto a ejecución física y presupuestaria de las obras", afirmó.

Asimismo Ticona manifestó que un informe oral es insuficiente para poder conocer a fondo la realidad al interior de la gobernación. "No deja nada concreto (el informe hablado) y para poder elaborar y aprobar responsablemente un buen POA para el 2015, es necesario conocer datos precisos de lo que se ha hecho con los recursos del departamento, saber si se han ejecutado los distintos proyectos o que se ha hecho con ellos", señaló.

El asambleísta de oposición Eduardo Campos, coincidió con Ticona al considerar necesaria la presentación de informes escritos por parte de las secretarías departamentales y además que éstos lleven la firma de los responsables para que pueda considerarse un documento oficial y de referencia para conocer el estado de los recursos, proyectos y obras que son encarados por el Gobierno Autónomo Departamental de Oruro (Gad-Oru).

Campos además criticó que durante la gestión del gobernador Santos Tito no ha existido un Plan de Desarrollo Departamental (PDD) por lo que los recursos que se han ido aprobando "lamentablemente solo destinaron a proyectos que no responden a un programa de gobierno, sino simplemente a situaciones políticas y en su mayoría a honrar las deudas dejadas por el exprefecto Luis Alberto Aguilar".

La sesión deberá retomarse desde horas 08:00 y tendrá al tiempo en contra, pues el POA 2015 debe ser remitido al gobierno central hasta el viernes 12 de septiembre.

http://www.lapatriaenlinea.com/?t=asambleistas-posponen-tratamiento-del-poa-2015¬a=195094

10 Septiembre 2014

Publicado por: La Patria (Oruro - Bolivia)

El asambleísta departamental por Unidad Nacional (UN) declaró que la obra del viaducto en la avenida 24 de Junio que servirá para ampliar 300 metros más la pista de aterrizaje del aeropuerto "Juan Mendoza", es un gasto que "necesariamente" se debe hacer para tapar lo que considera como errores del pasado cometidos por la gestión del gobernador Santos Tito.

Campos explicó que el sitio donde actualmente se encuentra erigido el aeropuerto "Juan Mendoza" no es el óptimo para una obra de esta magnitud y que en su momento se hicieron las observaciones al respecto ante el gobernador Santos Tito pero que no fueron escuchadas.

"En el pasado les habíamos advertido que habían grandes dificultades en el extremo Norte de la pista por la existencia del botadero municipal de basura, por las torres de alta tensión y por la presencia de instalaciones industriales, sin embargo la decisión en el momento, fue nomás construir ahí el aeropuerto" manifestó Campos.

Según el asambleísta opositor, esas situaciones del pasado, generan ahora conflicto porque no se podría utilizar la parte norte de la pista, por lo que la Gobernación busca ampliarla hacia la parte Sur mediante la construcción del viaducto en la avenida que une Oruro y Vinto. "El aeropuerto ya está hecho", señala Campos, "ya no se puede trasladar ni construir en otro lugar, así que necesariamente se tendrá que gastar en esta otra obra para tapar los errores del oficialismo".

Por su parte, el secretario de planificación del Gobierno Autónomo Departamental de Oruro (Gad-Oru), Franz Martínez, indicó que este tipo de criterios son incorrectos técnicamente, ya que si bien existen algunos obstáculos en el sector Norte de la pista del aeropuerto, no quiere decir que

se encuentre inservible.

"La pista se usa en toda su extensión, pero los aviones no pueden aterrizar o alzar vuelo por ese lado (el Norte) y si bien el aeropuerto ya cumple con las condiciones para ser internacional, la ampliación servirá para que exista más comodidad para las aeronaves grandes que llegarán más adelante debido a que próximamente tendremos vuelos internacionales", manifestó Martínez.

Además aclaró que para construir en otro sector el aeropuerto hubiese sido necesario hacer un estudio de vientos de 4 a 5 años, por lo que recién se habrían iniciado obras en el año 2015 ó 2016.

http://www.lapatriaenlinea.com/?t=campos-ampliacion-de-la-pista-del-aeropuerto-es-para-tapar-errores¬a=195092

6 Septiembre 2014

Publicado por: Hoy Bolivia.com (Santa Cruz - Bolivia)

Por: Humberto Vacaflor Ganam (*)

Detener a Mario Orellana fue una torpeza del MAS. Peor todavía, fue un error en plena campaña.

Más aún: fue una demostración de descoordinación en las entrañas del instrumento político de la liberación.

La grabación que él entregó a los medios, con la admisión del presidente de que ordenó gastar cerca de US$ 100 millones en el G-77 como parte de su campaña, iba a ser frenada cuando llegaría a los medios. Y eso lo sabíamos todos.

Si tienes todos los medios audiovisuales controlados, ¿para qué te haces problemas por una grabación? ¿Y para qué detienes al que la filtró? ¡Por favor! Do me a favour.

Se sabe muy bien que la Superintendencia de Comunicación, que está por encima del Ministerio del ramo, es la que maneja todas estas cosas. Y se sabe que tiene algunas sorpresas para al tercer periodo de gobierno del caudillo. Nuevas adquisiciones.

Al final la gente no sabía por qué estaba preso Orellana. Nadie se enteró, gracias al vacío provocado por la censura, de las cosas que llegó a decir el presidente ante sus seguidores sobre el G-77 y sobre el innato masoquismo de las mujeres bolivianas.

El ritmo de la campaña debe ser muy intenso en los intestinos del instrumento. Hay otros indicios.

Héctor Arce Zaconeta, procurador del Estado y otras cosas más, informó que, tras una brillante gestión suya, se había conseguido rebajar a 30% la demanda de indemnización planteada por la Pan American Energy (PAE) por sus acciones en YPFB Chaco.

La empresa había pedido US$ 1.493 millones y a los pocos días se informó desde Buenos Aires, en el diario Clarín, para sorpresa de quienes se enteraron del anuncio del procurador, que Bolivia había tomado la decisión de pagar US$ 1.046 millones.

Quizá fue un descuido de Arce Zaconeta, o una confusión. Creyó que el monto convenido sería sólo 30% del original, y la verdad es que 30% fue la rebaja. Justito al revés. La calculadora del procurador debe estar con problemas. Quizá algún virus.

Y hay otro indicio. El caudillo asegura que tendrá dos tercios de los votos, pero sus operadores amenazan con castigar a latigazos a quienes osaren votar por otro candidato o practicar el voto cruzado.

Ese detalle revela que las encuestas íntimas que tiene el gobierno no se parecen en cada a las que manda hacer y que autoriza que se difundan.

Las fallas del servicio de Internet también son reveladoras.

(*) Vacaflor.obolog.com

http://hoybolivia.com/Blog.php?IdBlog=40188&tit=errores_de_campana

1 Septiembre 2014

Pulbicado por: El Diario (La Paz - Bolivia)

Por: Boris Santos Gómez (*)

Aunque Bolivia ostenta el factible título de potencia latinoamericana en negocios de gas natural, de concretarse una multimillonaria y planificada reforma energética, que incluya un proceso de exploración intensivo de su territorio, certificación de reservas e inicio de procesos de agregación de valor agregado a la materia prima (gas), de momento sigue siendo un país pobre.

Resulta ser una buena noticia que las exportaciones de gas este año -conforme estiman funcionarios- generen una renta de aproximadamente 7.000 millones USD; pero Bolivia sigue siendo pobre.

En 2013 el ingreso fue 5.585 millones USD, obviamente gracias a los buenos precios de las materias primas en el mercado internacional y a los contratos de provisión de gas que Bolivia tiene con Brasil y Argentina.

Analistas independientes, con los que coincido, indican que no existen políticas públicas que generen crecimiento sostenible.

Bolivia ocupa el penúltimo lugar en pobreza y último en PIB per cápita y comparativamente su salario mínimo es el peor de América Latina.

Pese a la venta intensiva de recursos naturales (gas) Bolivia no dejó la senda de ser uno de los más pobres de la región. Está comprobado que vender materia prima no es mejor que vender productos competitivos de valor agregado (derivados del gas, industrialización que no arrancó en el país por falta de iniciativa e inversiones).

Además de ser pobres se destina muchísimo dinero para subvencionar consumo interno de combustible (diésel): datos independientes muestran que en este primer semestre más del 60% de las importaciones fue de diésel que se compra a Venezuela, entre otros países (337 millones USD). El mismo jefe de Estado indicó que la asignación estatal para comprar diésel oscila entre USD 1.100 y 1.200 millones, en lo que va del año. Cifra definitivamente alta para una economía como la boliviana, cuyo nivel de RIN (reserva internacional neta de dinero) en el exterior es de 14 mil millones USD.

Si los precios de los hidrocarburos no estuvieran altos a nivel internacional, Bolivia sería más pobre aún. Gracias a la economía del gas es que Bolivia vive.

En ésta década de administración socialista (2006–2014) el crecimiento de la economía boliviana fue 5%, solo un punto encima que en la denominada década “neoliberal” (1990-1999). Y eso que en la era neoliberal no habían los buenos precios del gas que hoy percibe Bolivia.

Bolivia tenía en 2006 un PIB de USD 11.451 millones, cifra que se incrementó a 30.601 millones en 2013, sin embargo, la marginalidad, pobreza, violencia, corrupción y otros no se han reducido. Expertos bolivianos como Carlos Schlink y Antonio Méndez, entro otros, han mostrado la real fotografía económica de Bolivia, cuyo PIB per cápita es el menor de América Latina que tiene promedio PIB per cápita de USD 10.500, equivalente a 2,5 veces más al que tiene en Bolivia. El denominado PIB per cápita en 2006 fue USD 1.090 y en 2013 USD 2.868 (debajo de Paraguay que tiene USD 4.402; pero ojo que no tiene ingreso por venta de gas, ¡porque no tiene gas!) En 2006 ocupó Bolivia el puesto 114 a nivel mundial y en 2012 bajó al lugar 128.

Algo no funciona en la visión socialista de la historia.

En el concierto latinoamericano Bolivia es el sexto con más pobreza.

El salario mínimo es de USD 210. El peor continental con inversiones en educación y salud que no superan 5% del PIB.

¿Por qué persiste la pobreza pese a los buenos ingresos? Sencillamente porque se sigue con la “lógica” ilógica de ahuyentar inversiones externas para proyectos de agregación de valor a la materia prima, no hubo inversión intensiva pública en el sector hidrocarburos y con un excesivo gasto público inconsistente (fábricas de papel, de cartón y otras que no son rentables). Además de esto, la nacionalización de algunas inversiones en hidrocarburos en 2006 están ya pasando factura: Bolivia debe pagar indemnizaciones de todo tipo (una de las más rimbombantes es la cifra de 1.000 millones USD a una familia de inversionistas ítalo-argentinos a los que les nacionalizaron sus negocios energéticos; y ahora a una compañía de la India, por haber fracasado un negocio de hierro).

Y lo peor: al no haber más gas en reservas (de momento) no arrancó la industrialización que cambiaría la matriz económica boliviana de vender materia prima a vender productos de gas (plásticos, diésel, electricidad, fertilizantes y otros) que generarían en Bolivia flujos de capital que dispararían positivamente la industria, comercio, tecnología, inversiones en energía y otros.

Una nueva visión democrática debe imponerse en el centro del continente para evitar que el gas siga despilfarrándose como se despilfarra el petróleo venezolano.

(*) El autor es analista.

Síguelo en Twitter-> @bguzqueda

1 Septiembre 2014

Publicado por: El Duende (Oruro - Bolivia)

Por: H. C. F. Mansilla (*)

Brevemente quisiera explicar por qué escribí esta colección de ensayos (Una mirada crítica sobre el indianismo y la descolonización. El potencial conservador bajo el manto revolucionario, La Paz: Rincón Ediciones 2014). Pudiendo equivocarme fácilmente, sostengo que la vida social y política nos depara muchas sorpresas porque no transcurre según esquemas evolutivos fijados de antemano o de acuerdo a leyes inexorables del desarrollo histórico. Lo que pasó con el colapso del sistema socialista a nivel mundial (1989-1991) o lo que sucede actualmente con el éxito económico y comercial –de carácter capitalista– en países oficialmente comunistas como China y Vietnam nos muestra, en el fondo, la poca capacidad explicativa de doctrinas como el marxismo o la Teoría de la Dependencia. Si se me permite una hipótesis concluyente, diría que los notables edificios teóricos basados en el marxismo no han resistido la prueba de los tiempos y de la prosaica realidad cotidiana.

En esta línea adelanto la tesis central de mi libro. Habitualmente nuestros intelectuales progresistas se inclinan a descubrir aspectos revolucionarios y, por lo tanto, muy positivos en las tradiciones populares y en las doctrinas que atacan el legado europeo-occidental. Creo que es útil y provechoso invertir la dirección de este esfuerzo y, por consiguiente, analizar el posible potencial conservador bajo el manto de tendencias revolucionarias. Supongo, por ejemplo, que el enaltecimiento indianista del orden prehispánico como si este hubiera sido un paradigma de fraternidad y prosperidad, es una clásica ideología que justifica como ejemplar un sistema social autoritario, jerárquico y poco innovador. Por otra parte, afirmo que los elementos más conservadores de la sociedad boliviana se han refugiado en las fuerzas de orden público (militares, policías, jueces, abogados, fiscales) y en los estratos intelectuales del país. Estos últimos, sobre todo los que hablan a nombre de los explotados y de las víctimas del imperialismo, representan, en general, las ideas más rutinarias y convencionales en torno a la historia, al ordenamiento social y a la moral colectiva, pero se trata de ideas expuestas mediante una vigorosa retórica revolucionaria. Y casi todos estos intelectuales progresistas tienen un relativo éxito porque apelan astutamente a los prejuicios irracionales de una buena parte de la población y al memorial de agravios que permanece incólume. Este último no es analizado fría y objetivamente, sino evocado con emoción e inflado artificialmente para sacarle un provecho material e ideológico.

Mi libro tiene, por lo tanto, el propósito de estudiar algunos aspectos centrales del imaginario colectivo de la nación boliviana, el cual, en los últimos tiempos, ha sido influido fuertemente por los enfoques indianistas y las teorías de la descolonización. Este imaginario colectivo se basa a menudo en una especie de sentido común que comparten amplios sectores sociales en el país. Un sentido común, por más extendido que esté y por más representantes doctrinales que tenga, no se halla por encima de la crítica científica. Las variantes del sentido común dan a conocer los anhelos postergados de una buena parte de la población, y por ello poseen una gran legitimidad. Pero a menudo este sentido común abarca también los prejuicios irracionales, las animadversiones profundas y los resentimientos de vieja data que alimentan dilatados grupos sociales, prejuicios que, en general, no constituyen elementos confiables para edificar una convivencia razonable en la época actual.

Bolivia constituye hoy una sociedad altamente compleja, que no puede ser comprendida convenientemente según los esquemas simples y simplistas de muchos intelectuales progresistas. Para ilustrar esta problemática podemos mencionar, sin riesgo de una grosera equivocación, la relevancia práctico-política de la modernidad entre los sectores poblacionales a los cuales están dirigidos los enfoques del indianismo y la descolonización. Esos sectores tienen como meta normativa, a menudo de forma espontánea, una modernidad económica y tecnológica, que también a nivel mundial posee una fuerza normativa considerable. Esta modernidad influye poderosamente sobre toda la sociedad boliviana, en sus más diversos estratos sociales y grupos étnicos. Las capas juveniles urbanas de origen indígena han adoptado, por ejemplo, los valores centrales de orientación de proveniencia moderna-occidental, sobre todo en los terrenos de la elección profesional-vocacional, el nivel de consumo masivo y el campo de la diversión y el ocio. Es improbable que estos estratos juveniles quieran renunciar a la libertad erótica, al uso de aparatos electrónicos y al disfrute de modas que proceden del modelo civilizatorio globalizado.

Toda esta problemática ha sido formulada en muy distintas variantes y terminologías en los últimos cien años, por lo menos desde los escritos pioneros de Franz Tamayo y Fausto Reinaga, que son imprescindibles para entender las raíces históricas del indianismo y la descolonización. Hoy en día el indianismo y la descolonización han adoptado características deconstructivistas y relativistas, como lo prescriben las modas postmodernistas del momento.

En toda la problemática tratada hallamos un problema que podemos llamar clásico: la brecha entre retórica y realidad, entre el discurso intelectual y político, de una parte, y la esfera de la praxis cotidiana, por otra. Este tema, que siempre interesó a la filosofía y a las ciencias sociales, nos da luces en torno a las tensiones entre el campo de las ideologías, las esperanzas y las visiones del futuro, por un lado, y el accionar diario de los habitantes del país, por otro. Las mismas personas que pueden sentirse inspiradas (y tranquilizadas) por las concepciones indianistas, utilizan la tecnología occidental y se rigen por las pautas consumistas más habituales de la civilización que dicen detestar. Los regímenes populistas y socialistas, que celebran los indianistas y descolonizadores como modelos de evolución histórica, se han servido y se sirven de ideologías muy expandidas acerca de la igualdad fundamental de todos los ciudadanos, pero en la prosaica realidad cotidiana han construido estructuras sociales piramidales que culminan en una élite muy privilegiada. El igualitarismo se revela como un artificio de propaganda para tranquilizar a las masas de la población y para confundir a los intelectuales; lo último es lo más fácil de lograr.

La realidad contemporánea está signada por mezclas étnico-culturales de variada índole. La historia boliviana 㔀como casi cualquier otra㔀 puede ser vista como una serie interminable de fenómenos de mestizaje y aculturación. Además de las mezclas étnicas, se han dado variados procesos mediante los cuales la Bolivia contemporánea ha recibido la influencia de la cultura metropolitana occidental. La consecuencia principal puede ser descrita como una simbiosis entre los elementos tradicionales y los tomados de la civilización moderna. Cultura significa también cambio, contacto con lo foráneo, comprensión de lo extraño. El mestizaje étnico-cultural es uno de sus resultados más habituales, aunque puede ser obviamente traumático, pero también enriquecedor. Pensadores de diferentes tendencias, que van desde Franz Tamayo hasta el indianismo radical, se han opuesto y se oponen a toda forma de mestizaje, pero se puede aseverar que este esfuerzo está condenado a un cierto fracaso simplemente a causa de factores empírico-pragmáticos. Las sociedades exitosas han sido aquellas que han experimentado un número relativamente elevado de procesos de aculturación y mestizaje. El tratar de volver a una identidad previa a toda transculturación es, por lo tanto, un esfuerzo vano y anacrónico, aunque cuenta con simpatías en la Bolivia contemporánea.

Se puede explicitar toda esta temática mediante algunas menciones a la obra de Fausto Reinaga, el más notable precursor del indianismo. Él habló del "odio volcánico que hierve en el alma de mi raza" como la genuina y profunda esperanza para la redención de los indígenas. El estudio de las ideas reinaguistas es importante aun hoy porque algunas de ellas han subsistido con notable persistencia en el imaginario popular boliviano: la política como juego de suma cero, la organización social y ética del ámbito prehispánico como meta normativa de un posible futuro luminoso y el menosprecio del pluralismo ideológico como si este fuera únicamente una sutil política imperialista de dominación.

Al colocar la vivencia existencial como la base razonable y a veces única del trabajo intelectual y, al mismo tiempo, al cuestionar radicalmente la vigencia y la calidad intrínseca de la tradición occidental del racionalismo, Reinaga inaugura un relativismo de valores y una variante de la deconstrucción, y todo esto mucho antes de la actual expansión de las teorías postmodernistas. Aquí reside su importancia: Reinaga se adelantó a su tiempo al edificar un modo de articular ideas y programas que se distancia enfáticamente de la herencia occidental y que postula la experiencia personal como fuente y cimiento de otra manera de ver el mundo. Desde un primer momento Reinaga crea una prosa poética que evoca con pertinencia y pasión sus sufrimientos personales y los de su pueblo.

Reinaga llegó a la conclusión central de que todo el pensamiento occidental desde Sócrates hasta Marx representa una sola lógica dominacional basada en la mentira y el crimen. En varios momentos menciona que su prosa "no ha logrado expresar todo el asco, todo el horror que inspira Europa. […] Occidente ha inventado el hambre y la guerra". La doctrina reinaguista, que nunca respetó las diferenciaciones básicas entre las numerosas concepciones de los otros, los occidentales, ha sostenido que, en el fondo, hay un único pensamiento que engloba y caracteriza a toda la civilización europea. Los matices teóricos – dice Reinaga, influido seguramente por Friedrich Nietzsche – son meras máscaras que encubren la omnipresente voluntad de poder y no dan cuenta de las mentiras del pensamiento occidental acerca de los pueblos extra-europeos. El impugnar y refutar estas falacias se transforma en la misión vital de Reinaga. Y en el análisis de estas falacias encontramos algunas sorpresas, no muy agradables para los izquierdistas ortodoxos.

Muy interesante es el tratamiento del marxismo y teorías afines por Reinaga. Él supuso, por ejemplo, que "el comunismo ya no es un ideal": "los principios se han convertido en apetitos". Sus palabras son definitivas: "El comunismo ha devenido en este suelo y en este pueblo en una fuerza maligna, deshumanizada y reaccionaria, igual o peor que la Rosca gamonal". La doctrina reinaguista consideró al marxismo como mero ingrediente de la detestable tradición occidental, a momentos como la coronación de esa herencia cultural que había que combatir por todos los medios. A esto hay que añadir la crítica de Reinaga a los partidos y a los intelectuales izquierdistas en Bolivia, que él conocía muy bien y que le indujeron a escribir algunas de sus mejores páginas. Reinaga poseía un especial talento para el panfleto político, que utilizó para tratar un tema incómodo hasta hoy, tabuizado por la llamada corrección política: las incongruencias entre la teoría y la retórica de los partidos marxistas, por un lado, y la praxis y la vida cotidiana de los miembros destacados de esos partidos, por otro. La utilización meramente instrumental de los indígenas para fines particulares de los partidos de izquierda era algo muy grave e indignante para nuestro autor. En numerosas variaciones Reinaga fustigó la declinación moral de los políticos y sindicalistas de izquierda, que usaban sus conocimientos, su astucia y posición partidaria no para mejorar o aliviar la situación de las masas indígenas, sino para promover el propio ascenso social, el enriquecimiento individual y el acercamiento a la cúspide del poder político. Su descripción de las rutinas y convenciones de la casta política tradicional, que no cambió gran cosa con el advenimiento al poder del Movimiento Nacionalista Revolucionario en 1952, constituye uno de sus pasajes mejor logrados: Reinaga analiza en detalle la carencia de principios éticos entre los políticos del país, su obstinado oportunismo, su falta de prudencia y tacto y su incompetencia profesional y técnica.

Pero al mismo tiempo Reinaga persiste en una visión edulcorada y, por consiguiente, falsa del pasado indígena prehispánico. Nuestro autor describe de la siguiente manera una comunidad incaica, cuyos elementos centrales pervivirían en las comunidades campesinas del presente que no han sido contaminadas por la modernidad: "No se conoce hambre, mendicidad ni prostitución. No existen ladrones ni holgazanes. Nadie roba; nadie miente; nadie explota. Todos trabajan". […] "No hay comercio; no hay moneda; no hay propiedad privada. Todo es de todos". […] "Todos tienen pan y casa. La tierra, los bosques, las aguas constituyen un bien común". Y esta constelación celestial se extiende al campo del orden público: "La comunidad no conoce ningún temor. Como nunca ha pecado, no espera castigo de nadie. Aquí no hay curas católicos ni pastores protestantes. Ni policías. No hay sotana ni bota militar de ninguna clase".

Conectado con lo anterior hay que mencionar que Reinaga mantenía ideas muy convencionales acerca de la juventud y el erotismo. Sobre la juventud en general afirma en 1978: "Quiere derrumbar todo. La razón y la fe; el arte y la moral carecen de valor. Nada respeta. Nada quiere. Nada admira. No tiene mística, no tiene ilusiones, no tiene ideal. […] Miente, roba, mata. […] Bebe y fornica sin tasa y sin medida. En la embriaguez demencial genocida y suicida, alterna la droga con la guerrilla; la guerrilla con la droga". Inmediatamente después afirma: "La virginidad y la santidad son un imperativo social. Hombre y mujer van al matrimonio vírgenes. Y no hay idea de infidelidad ni de celos". En una palabra: la crítica reinaguista de la racionalidad occidental deja vislumbrar un modo más humano de percibir el mundo, sus dilemas y sus posibles soluciones, pero en terrenos fundamentales el maestro se aferró a valores tradicionalistas y conservadores, sobre todo en la cultura política, en la configuración de la vida familiar e íntima y también en la aceptación de las metas normativas de la incriminada civilización occidental. Reinaga describió con mucho cariño y detalle la comunidad ideal de Sak’abamba, que no conoce las alienaciones modernas porque allí no hay ni dinero, ni comercio, ni forma alguna de explotación. Pero esta comunidad, cuya localización es premeditadamente nebulosa (puede estar en el pasado mítico y también en el futuro anhelado), está orgullosa de poseer los instrumentos generados por la racionalidad occidental: "tractores, bombas de agua, trilladoras, máquinas de hilar y de tejer, molinos mecánicos". Ante la fuerza normativa irradiada por los tractores y la electricidad, el desarrollo estrictamente autóctono se pinta como improbable y claramente como indeseable en una era de normas y metas universalistas.

No hay duda de que la teoría de Fausto Reinaga y las escuelas sucesorias, como las doctrinas de la descolonización, han iluminado los lados flacos de la modernidad occidental, que no son pocos. Y lo han hecho para restablecer la dignidad mellada de los pueblos indígenas. En ambas líneas estas concepciones representan, en el fondo, una respuesta comprensible (dentro de un cierto contexto cultural) al impulso modernizador-globalizante de cuño mayoritariamente capitalista que ha hecho su aparición en gran parte de Asia, África y América Latina desde el siglo XIX y de manera acelerada desde la segunda mitad del siglo XX. Y esta respuesta – con muchas modificaciones y variantes – exhibe algunas de las características que a comienzos del siglo XIX tuvo la reacción romántica contra la Revolución Francesa y contra la transformación de las sociedades europeas en un orden signado por la vida urbana y la industrialización. Al igual que las diversas manifestaciones del romanticismo convencional, la teoría de Reinaga y las doctrinas de la descolonización pasan por alto el hecho de que el estudio crítico del propio pasado y, sobre todo, el cuestionamiento de la modernidad occidental y sus efectos, ocurren después de un contacto o choque prolongado y doloroso con el llamado imperialismo capitalista. Y es precisamente la experiencia traumática de una cultura distinta y exitosa la que promueve el análisis de las propias carencias y la que obliga a un examen de consciencia con repercusiones sociales.

La base última de la problemática aquí tratada reside en una paradoja histórica: el éxito y la facultad de atracción de la modernidad occidental, que es ambicionada y detestada simultáneamente. Casi todas las corrientes indigenistas, indianistas, nacionalistas, teluristas y hasta socialistas combinan un rechazo radical de las esferas política, ética y cultural de la modernidad occidental con una aceptación, a menudo entusiasta, de sus adelantos tecnológicos. En una buena parte del Tercer Mundo se cuestionan enfáticamente los logros del modelo civilizatorio occidental, sobre todo en la perspectiva político-institucional, pero al mismo tiempo se quiere alcanzar rápidamente los adelantos técnicos y económicos que han surgido de ese mismo ámbito. El resultado es una ambivalencia básica y traumática frente a la modernidad occidental, una constelación signada por la propensión a la imitación y el anhelo de producir un nuevo paradigma civilizatorio original.

Para concluir: El resultado es y será probablemente una civilización sincretista, como ha sido la experiencia reiterativa de la historia universal y específicamente la del Nuevo Mundo. Esta cultura que combina aspectos de proveniencia muy diversa predomina hoy en día en el ámbito urbano boliviano, que ya es mayoritario en el país. Con alguna probabilidad y seguridad se puede afirmar que la ideología oficial, las doctrinas del indianismo y de la descolonización y los esfuerzos similares por construir una identidad popular diferente (de la que prevalecía hasta 2005) no podrán sustraerse de la enorme influencia normativa que irradia la cultura globalizadora occidental.

Persiste un dilema fundamental. El imaginario colectivo del indianismo, reacio al espíritu crítico y a ponerse él mismo en cuestionamiento, fomenta al mismo tiempo y paradójicamente la tecnofilia, por un lado, y el infantilismo político, por otro: el respeto a la Madre Tierra permanece en el campo de la retórica y la actividad pública se limita a obedecer las consignas que vienen de arriba. La historia, convencional y rutinaria, se repite. Las teorías de Tamayo y Reinaga son importantes para comprender el memorial de agravios de la nación, pero no son una contribución a la democracia contemporánea o al pluralismo cultural.

(*) Hugo Celso Felipe Mansilla Ferret. Argentina, 1942. Doctor en filosofía

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